- Abogados ya votan para elegir representantes para la Comisión de Postulación para magistrados al TSE.
- Comisión ya cuenta con dos representantes de grupos antidemocráticos: rector de la USAC y su decano de derecho
Hoy, en apariencia, “solo” votan abogados. En realidad, hoy se mueve la primera ficha de dominó de todo el ciclo de elecciones institucionales que marcará el 2026.
Las elecciones en el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) para elegir a su representante titular y suplente en la Comisión de Postulación de magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) son la primera batalla visible de una guerra más larga: quién se queda con el control de las instituciones que definen las reglas del juego democrático.
Un tablero que ya viene inclinado
La comisión que propondrá la nómina de 5 magistrados titulares y 5 suplentes del TSE para el período 2026-2032 no arranca en blanco. Ya tiene una presidencia y, con ella, un peso político bien identificado: el rector de la USAC, Walter Mazariegos, será quien dirija los trabajos de la postuladora.
A su lado ya está sentado el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la USAC, Henry Arriaga, como representante titular de Derecho ante la comisión, y como suplente suyo fue designado el vocal Rodolfo Barahona Jácome, todos de la misma tendencia de Mazariegos.
Además, el CSU nombró como suplente de Mazariegos a Adelupe Jocabed Rojas Castillo, abogada de la propia universidad y señalada en prensa como parte del círculo que lo apoyó en su cuestionada elección como rector.
A ese bloque universitario se suma un dato nada menor: la entrada al juego de la Universidad Juan José Arévalo Bermejo, de reciente creación y vinculada en investigaciones periodísticas al círculo de Mazariegos, como una de las privadas que tendrá voz en la integración de la postuladora.
Es decir: antes de que el CANG siquiera abra las urnas, el tablero ya muestra una presidencia cuestionada, un decano aliado y una arquitectura universitaria que puede inclinar la balanza dentro de la comisión. No es una mesa neutral; es una mesa donde las fuerzas cercanas al rector de la USAC ya colocaron varias piezas.
El CANG: del ideal de filtro técnico al botín del “pacto”
En el papel, las comisiones de postulación se diseñaron como un filtro técnico y meritocrático que garantizara que los mejores perfiles llegaran a la justicia y a los órganos electorales. En la práctica, la experiencia de la última década demuestra otra cosa: ese mecanismo ha sido cooptado una y otra vez por redes político-económicas que operan desde gremios, universidades y despachos privados.
El CANG se convirtió en una pieza central de ese entramado. En diversos medios se ha documentado cómo las elecciones de planillas dentro del colegio han estado asociadas a “padrinos” políticos, financiamiento opaco y compromisos previos con el llamado “pacto de corruptos”, que ha buscado controlar cortes, fiscalías y ahora, nuevamente, el TSE.
Desde ahí, el gremio de abogados ha tenido voz y voto para influir en:
- elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones,
- selección de Fiscal General y Contralor,
- integración de la Corte de Constitucionalidad,
- y ahora, de nuevo, magistrados del TSE.
La elección de hoy, por tanto, no se reduce a quién gana una planilla: define si el representante del CANG se suma a ese bloque ya alineado con Mazariegos y sus aliados, o si se convierte en un contrapeso dentro de una comisión que muchos ya miran con recelo.
El mensaje de Arévalo: vigilancia ciudadana o resignación
Consciente de ese contexto, el presidente Bernardo Arévalo dedicó su mensaje a la nación anoche a advertir que Guatemala entra en un año decisivo: comienzan los procesos para elegir nuevas autoridades en TSE, Corte de Constitucionalidad, Ministerio Público y Contraloría General de Cuentas. Llamó a la ciudadanía a ejercer “vigilancia activa” sobre estas elecciones de segundo grado —es decir, aquellas que no pasan por voto popular, sino por cuerpos intermedios como el CANG, las universidades o el propio Congreso.
No es un llamado retórico. El propio gobierno sabe que, mientras el Ejecutivo intenta mostrarse como promotor de reformas democráticas, las fuerzas antidemocráticas han demostrado más habilidad y recursos para moverse en los corredores donde se eligen magistrados, fiscales y autoridades clave. Y uno de esos pasillos, quizá el más estrecho pero decisivo, es el que hoy recorren los colegiados del CANG.
Qué está en juego hoy
Con los hechos sobre la mesa, la ecuación es clara:
- La Comisión de Postulación del TSE ya tiene aseguradas la presidencia de Walter Mazariegos y el peso del decano Henry Arriaga (con suplentes afines).
- Al menos una universidad privada vinculada al mismo círculo se suma a la ecuación.
- Hoy el CANG elige un titular y un suplente que, si responden a esa misma órbita, podrían consolidar una mayoría cómoda dentro de la postuladora.
Eso es lo que explica la ferocidad de la disputa dentro del colegio: las fuerzas antidemocráticas ven en estos dos asientos la posibilidad de asegurar una comisión dócil, capaz de armar una nómina a la medida para que el próximo TSE sea funcional a sus intereses. No es una batalla aislada: sería el primer precedente negativo en el ciclo de elecciones institucionales de 2026; la señal de que el “pacto” se ha reagrupado y sigue mandando en los espacios donde realmente se reparten cuotas de poder.
Si, en cambio, el resultado de hoy coloca en la mesa del TSE a representantes del CANG menos comprometidos con esos bloques, la correlación podría cambiar. No convierte automáticamente a la postuladora en un mecanismo limpio, pero sí abre espacios para que otras fuerzas —académicas, gremiales o ciudadanas— condicionen la selección de perfiles y eviten un control total.
2026: el año de los filtros
Mirado en conjunto, 2026 será el año de los filtros: filtros para escoger quiénes organizarán las elecciones, quiénes interpretarán la Constitución, quiénes investigarán la corrupción y quiénes fiscalizarán el gasto público. Y muchos de esos filtros se activan en silenciosos procesos de segundo grado, en salones cerrados, donde se cuentan más cédulas de abogados que votos ciudadanos.
Por eso las elecciones de hoy en el CANG son importantes más allá del gremio: son la prueba de fuego de si la sociedad guatemalteca —y sus sectores democráticos— aprendieron algo de la captura del Estado en la década pasada, o si estamos a las puertas de una reedición, más sofisticada, de las mismas historias.
Lo dijo el presidente en su mensaje: este es un año clave. Lo que no dijo, pero se entiende entre líneas, es que si se pierde esta primera batalla, las siguientes serán cuesta arriba. Y todo empieza hoy, con la papeleta que marca un abogado en el Colegio.