La “Junta de Paz” de Trump: ¿quiénes la conforman y por qué algunos temen?

  • El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este jueves su “Junta de Paz”, inicialmente diseñada para consolidar el inestable alto el fuego en Gaza
  • Se prevé que asumirá un papel más amplio, lo que preocupa a otras potencias mundiales. Sin embargo, el líder republicano afirmó que trabajará con las Naciones Unidas.

FRANCE 24

Donald Trump presentó desde Davos su “Junta de Paz”, pero muchos de los principales aliados de Estados Unidos no participan.

En una ceremonia en medio del Foro Económico Mundial, el líder de la Casa Blanca, apoyado por 20 países, firmó la carta fundadora de ese consejo que busca trazar el futuro de la Franja de Gaza, pero que apunta a ir más allá del enclave palestino.

Las posibles competencias del organismo lanzado por Trump, luego de que el mandatario señalara que espera que aborde desafíos más allá del inestable alto el fuego en el territorio gazatí, elevan las preocupaciones de distintos gobiernos que ven el riesgo de que reemplace funciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), como principal plataforma para la diplomacia global y la resolución de conflictos.

«Podemos extenderlo a otras áreas a medida que tengamos éxito en Gaza»

De hecho, ese fue el motivo por el que países como Francia declinaron la invitación de Washington para formar parte de la Junta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en el anuncio de la fundación de su Junta de Paz, una iniciativa que busca resolver conflictos globales, en el marco del 56º Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 22 de enero de 2026.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncia de la fundación de su Junta de Paz, una iniciativa que busca resolver conflictos globales, en el marco del 56º Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 22 de enero de 2026. © Reuters/Jonathan ErnsT

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que la junta se centrará en garantizar el cumplimiento del “plan de paz” en Gaza, pero que también podría «servir como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo».

«Esto no es Estados Unidos, esto es para el mundo(…) Creo que podemos extenderlo a otras áreas a medida que tengamos éxito en Gaza», sostuvo Trump desde Davos.

Sin embargo, el líder republicano aseguró que trabajaría con la ONU, añadiendo que el organismo internacional tenía un gran potencial que no se había aprovechado plenamente.

«Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente lo que queramos. Y lo haremos en conjunto con las Naciones Unidas», declaró Trump.

La creación de la Junta fue respaldada por una resolución del Consejo de Seguridad de  Naciones Unidas como parte del «plan de paz» de Trump para Gaza, pero la colaboración con Naciones Unidas solo estaba previsto que se diera en ese contexto, según declaró este jueves el portavoz de la ONU, Rolando Gómez.

Miembros permanentes deben pagar 1.000 millones de dólares cada uno.

Los miembros de la «Junta de Paz»: ¿por qué sus miembros despiertan dudas?

Pocos de los países que se han adherido a la Junta son democracias, aunque Israel, Argentina y Hungría, cuyos líderes son aliados cercanos de Trump y partidarios de su enfoque político y diplomático, han anunciado su adhesión.

También el presidente de Rusia, Vladimir Putin, recibió la invitación de EE. UU. para unirse a ese Consejo y afirmó que evalúa la propuesta. Su posible entrada se daría pese a tratarse de la persona que ordenó la invasión a Ucrania desde hace casi cuatro años, aún en curso y que se niega a terminar a menos de que Kiev claudique en su aspiración a recuperar sus territorios arrebatados y reduzca su Ejército, entre otras exigencias del Kremlin.

El rol de Israel también es cuestionado dados sus continuos ataques contra los palestinos que continúan pese a la entrada en vigor del alto el fuego en el territorio gazatí el 10 de octubre de 2025.

Aparte de Estados Unidos, ningún otro miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU —las cinco naciones con mayor influencia en el derecho internacional y la diplomacia desde el final de la Segunda Guerra Mundial— se ha comprometido aún a unirse.

Si bien potencias regionales de Medio Oriente, como Turquía, Egipto, Arabia Saudita y Qatar, así como importantes países emergentes como Indonesia, se han unido a la Junta, las potencias globales y los aliados occidentales tradicionales de Estados Unidos se han mostrado más cautelosos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en el anuncio de la fundación de su Junta de Paz, una iniciativa que busca resolver conflictos globales, en el marco del 56º Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 22 de enero de 2026.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participa en el anuncio de la fundación de su Junta de Paz, una iniciativa que busca resolver conflictos globales, en el marco del 56º Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza, el 22 de enero de 2026. © Reuters/Jonathan Ernst

La junta también incluye a al actual secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, a los negociadores estadounidenses para Gaza, Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, así como el ex primer ministro británico Tony Blair.

«Las Naciones Unidas tienen un potencial enorme, y creo que la combinación de la Junta de la Paz con el tipo de personas que tenemos aquí (…) Podría ser algo muy, muy singular para el mundo», declaró Trump, quien durante años ha menospreciado a la ONU y otras instituciones de cooperación multilateral. 

Ante los fuertes cuestionamientos de que la Junta de Trump apunte a desplazar las funciones de Naciones Unidas, además de Francia, países como Noruega, Dinamarca y Reino Unido han declinado a la oferta de formar parte de ese organismo.

El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, fue explícito en las razones para rechazar la oferta de Trump. El pasado 20 de enero, aseguró que si bien su país respalda la implementación del plan de 20 puntos impulsado por el estadounidense para el cese al fuego en el territorio palestino, no participará ni dará su apoyo a la creación de una organización que rivalice con Naciones Unidas.

De forma similar se pronunció el secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Motzfeldt esta semana en declaraciones al diario ‘Aftenposten’. «Lo que está absolutamente claro es que no podemos participar en una estructura que desafía el papel de la ONU y el derecho internacional», subrayó.

¿Cuáles serán los próximos pasos de la «Junta de Paz» frente a Gaza?

Jared Kushner afirmó que la siguiente fase del acuerdo de alto al fuego en Gaza abordaría la financiación para la reconstrucción del territorio, que se encuentra prácticamente en ruinas, así como el desarme del grupo islamista Hamás que controla el enclave palestino desde 20027, uno de los puntos más complejos.

«Si Hamás no se desmilitariza, eso frenará este plan», subrayó Kushner.

«Durante los próximos 100 días seguiremos concentrados en asegurarnos de que esto se implemente. Seguimos centrados en la ayuda humanitaria y el refugio humanitario, pero también en crear las condiciones para avanzar», añadió.

En una señal de progreso en los elementos no resueltos de la primera fase de la tregua, el líder del comité tecnocrático palestino, Ali Shaath, anunció que el cruce fronterizo de Rafah con Egipto, principal puerta de entrada a Gaza, se reabrirá la próxima semana.

Un padre palestino llora a su hijo Mutasem Al-Shrafi, quien murió durante los ataques israelíes, en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 21 de enero de 2026.
Un padre palestino llora a su hijo Mutasem Al-Shrafi, quien murió durante los ataques israelíes, en Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 21 de enero de 2026. © Reuters/Ramadan Abed

El alto el fuego en el territorio gazatí, pese a que entró en vigor el pasado octubre, se ha empañado durante meses, con Israel y Hamás culpándose mutuamente de los repetidos estallidos de violencia en los que han muerto varios soldados israelíes y cientos de palestinos.

Ambas partes se acusan de nuevas violaciones: Israel afirma que Hamás ha postergado la devolución del último cuerpo de un rehén muerto, mientras el grupo islamista sostiene que el Estado de mayoría judía ha seguido restringiendo la ayuda a los gazatíes a pesar del desastre humanitario en curso.

Cada parte sigue rechazando las acusaciones de la otra.

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