- Pensar que alguien pueda siquiera rozar los números de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid siempre ha sonado a ciencia ficción. No solo por la magnitud de los registros, sino por el contexto: continuidad, hambre, noches europeas, una exigencia diaria que trituró a generaciones de delanteros.
Pero el problema —o la bendición— es que Kylian Mbappé también parece salido de una novela de ciencia ficción.
El gol en Mestalla no fue uno más. Fue otro paso en una temporada que empieza a salirse de cualquier marco lógico: 38 goles en 31 partidos, una media superior a 1,22 tantos por encuentro. Números que, incluso mirados con distancia, empiezan a dialogar —aunque sea en voz baja— con el tótem mayor del madridismo moderno.
Números que rompen el contexto
No es solo la cifra bruta, es cómo y cuándo marca Mbappé: Goles en partidos grandes. Goles lejos del Bernabéu. Goles cuando el equipo lo necesita, no cuando ya todo está decidido.

Cristiano construyó su leyenda a base de regularidad sobrenatural. Mbappé, en cambio, está añadiendo algo distinto: explosividad sostenida, como si cada partido fuera una oportunidad real de marcar dos.
La diferencia es clave: CR7 fue una máquina perfeccionada; Mbappé parece un sistema operativo nuevo.
El peso del ídolo
Cristiano Ronaldo no es solo una referencia estadística para Mbappé, es su ídolo de infancia. El espejo en el que se miró cuando soñaba con el Real Madrid. Y eso cambia todo.
Porque no está compitiendo solo contra rivales, sino contra un fantasma enorme que habita cada grada, cada comparación, cada tertulia. Y aun así, Mbappé no se encoge. Juega con esa sombra, no contra ella.
No intenta imitar a Cristiano: No vive obsesionado con el salto o el cabezazo. No necesita rematar cinco veces para marcar dos.
Su juego fluye entre la velocidad, el desborde y una definición cada vez más clínica. La comparación (inevitable, pero injusta)
Conviene decirlo claro: alcanzar o superar a Cristiano en el Real Madrid sigue siendo casi imposible. Sus cifras se construyeron durante años, con una continuidad que el fútbol moderno castiga.
Pero Mbappé está haciendo algo que muy pocos lograron antes, forzar la comparación sin que suene ridícula. Y eso ya es histórico.
¿Hasta dónde puede llegar?
Si mantiene esta media: Superará registros de debut que parecían intocables. Entrará antes de lo previsto en conversaciones de Balón de Oro. Y, sobre todo, cambiará el relato: ya no será “el que vino después de Cristiano”, sino el que se atrevió a mirar esos números de frente.
Cristiano Ronaldo en el Real Madrid fue una era. Un fenómeno irrepetible. Pero Mbappé no ha venido a borrar esa historia, sino a escribir una paralela, con otro lenguaje, otra física y otro tiempo.
La ciencia ficción, a veces, deja de ser ficción cuando aparece un personaje capaz de doblar las reglas. Y hoy, Kylian Mbappé empieza a hacerlo vestido de blanco.