- Crece el malestar por falta de acciones del Gobierno y el Congreso ante escalda de precios, producto del incremento del petróleo en el mercado mundial.
- El ultimátum de 72 horas de los 48 Cantones, la presión de gremiales de transporte y el disparo generalizado en la canasta básica elevan la tensión social en el país, mientras el tránsito en la capital se contrae por el impacto económico y el temor a bloqueos.
Redacción Crónica
Guatemala amanece en un escenario tensión ante el anuncio para hoy de protestas en la ciudad capital y algunos puntos del interior, mientras los precios de combustible superan la barrera psicológica de los Q42 por galón de combustible y el Gobierno sigue analizando las medidas que se pueden tomar o impulsar y el Congreso hace lo mismo.
Entre la amenaza de medidas de hecho, el malestar generalizado por el costo de la vida y el titubeo de las autoridades de Gobierno y del Congreso, la ciudadanía percibe un ambiente de marcada incertidumbre.
Para este día, organizaciones de transportistas –urbanos y extraurbanos–, así como taxistas, han anunciado protestas que confluirán en el centro de la ciudad, por lo que se recomienda a los automovilistas en general, tomar precauciones por un eventual caos vehícular.
Ultimátum indígena: Los 48 Cantones fijan postura y dan 72 horas
El panorama político y social sumó un elemento determinante con el pronunciamiento oficial de la Junta Directiva del Concejo de Alcaldes Comunales de los 48 Cantones de Totonicapán. La organización comunal fijó un plazo de 72 horas al Gobierno para que presente soluciones reales y de fondo.
La postura de los 48 Cantones marca un quiebre en la discusión tradicional:
- Rechazo categórico a los subsidios: Calificaron los subsidios temporales como «un parche insostenible financiado con los mismos impuestos del pueblo» que solo posterga el problema sin resolver la causa.
- Exención tributaria en bomba: Exigen la suspensión temporal del Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP) e impuestos específicos para lograr una reducción directa e inmediata al consumidor.
- Oposición a la mezcla de etanol: Rechazaron las medidas referidas al uso obligatorio de etanol en carburantes, argumentando un potencial impacto en la soberanía alimentaria y costos adicionales para los propietarios de vehículos.
- Alerta y asamblea permanente: Advirtieron que, de no ser escuchados en el plazo establecido, iniciarán medidas de hecho y movilizaciones a nivel nacional junto a gremiales de transportistas.
Sectores en encrucijada: Transportistas y taxistas
Pero los primeros que expresaron su preocupación y malestar fueron los transportistas, quienes advierten la necesidad de liberar tarifas o volver a un subsidio que les permita operar en condiciones económicas mejores. Las gremiales de transporte han intensificado sus alertas ante la insostenibilidad de sus costos operativos:
- Transporte urbano y extraurbano: Afirman que el costo actual del diésel devora sus ingresos operativos. Advierten que sin un alivio fiscal inmediato o una revisión tarifaria, la reducción de flotillas o los paros del servicio serán inevitables.
- Taxistas y servicios por plataforma: Han manifestado en varios puntos del país. Al no poder trasladar proporcionalmente el alza a las tarifas sin perder usuarios, absorben de lleno el golpe, por lo que exigen apoyo directo sin distinciones.
Las cartas sobre la mesa: Gobierno y Congreso… de Herodes a Pilatos
En la Novena Avenida y el Ejecutivo se analizan contrarreloj diversos instrumentos de respuesta, aunque con marcadas diferencias internas:
- Readecuación presupuestaria para un subsidio focalizado: Una opción apoyada por un sector del Congreso que busca canalizar fondos de readecuación presupuestaria para contener el precio en bomba.
- Suspensión temporal del IDP: Medida solicitada por sectores populares que otorgaría un descuento directo de varios quetzales por galón, pero que genera resistencia técnica en la SAT y Finanzas por la caída en la recaudación destinada a infraestructura y municipalidades.
- Monitoreo y diálogo: La postura del Gobierno central se inclina por llamados a la calma y mesas de diálogo, activando protocolos de contención ante posibles cierres viales para resguardar la libre circulación.
Efecto dominó: Mercados al alza y menos tráfico en las calles
Mientras las autoridades discuten decretos, el bolsillo del guatemalteco de a pie ya sufre las consecuencias:
- Encarecimiento en los mercados: Comerciantes y vendedores de la red de mercados cantonales y de la Central de Mayoreo (CENMA) reportan un alza generalizada en frutas, verduras y granos básicos. El argumento recurrente de los proveedores es el incremento en el costo de los fletes desde el interior.
- Contracción vehicular en la capital: Pese a que la Ciudad de Guatemala suele registrar un tráfico convulso, en las últimas horas se percibe una inusual disminución de circulación en varios tramos. Miles de conductores han optado por limitar sus desplazamientos ante el costo del galón o por el temor preventivo a quedar varados en protestas y bloqueos.
La cuenta regresiva ha comenzado. Sin una respuesta articulada del Estado en las próximas horas, el descontento por el precio de la gasolina amenaza con transformar la zozobra económica en un ambiente de conflictividad social.