- El presidente Bernardo Arévalo nombra a Anabella Morfín como magistrada titular y a María Magdalena Jocholá como suplente. Mujeres dominan la Corte de Constitucionalidad.
Redacción Crónica
Con la designación de la exjefa de la PGN, Anabella Morfín, como magistrada titular por parte del presidente Bernardo Arévalo, se ha terminado de armar el rompecabezas de la Corte de Constitucionalidad (CC) que regirá el destino legal del país hasta 2031. Esta octava magistratura, que asumirá funciones en abril, marca un hito histórico: por primera vez en cuatro décadas, la mayoría de los asientos titulares estarán ocupados por mujeres (4).
Sin embargo, detrás de la representatividad de género, la nueva CC nace bajo la sombra de elecciones marcadas por el pulso entre las fuerzas de reforma y el bloque de impunidad que se resiste a ceder sus espacios en el sistema de justicia.
El Ejecutivo apuesta por la experiencia y la «brújula ética»
El presidente Bernardo Arévalo cerró el ciclo de nombramientos al designar a Gladys Annabella Morfín Mansilla como titular y a María Magdalena Jocholá como suplente.
- El perfil: Morfín, conocida por su gestión firme al frente de la Procuraduría General de la Nación (PGN) durante el gobierno de Jimmy Morales —donde intentó frenar la expulsión de la CICIG—, representa para el Ejecutivo una garantía de rigor técnico. Su nombramiento se interpreta como un intento de Arévalo por colocar una «pieza de equilibrio» frente a las magistradas más conservadoras o alineadas con el sistema tradicional que fueron reelectas por otras vías.
Así queda integrada la nueva CC (Titulares)
La Corte que asumirá en abril será un mosaico de intereses políticos y gremiales:
- Anabella Morfín (Ejecutivo): Ex-PGN, cercana a sectores constitucionalistas y de defensa del Estado de derecho, pero también a círculos empresariales.
- Dina Ochoa (Corte Suprema de Justicia): Reelecta por la CSJ. Es vista como la pieza de continuidad del bloque conservador y ha sido sancionada internacionalmente (Lista Engel), como «corrupta y antidemocrática».
- Astrid Lemus (CANG): Electa por el gremio de abogados, se considera un perfil que logró romper con la hegemonía de los grupos tradicionales del Colegio.
- Julia Marisol Rivera (USAC): Designada por el Consejo Superior Universitario en un proceso controlado por la gestión de Walter Mazariegos.
- Roberto Molina Barreto (Congreso): El veterano magistrado repite en el cargo, consolidándose como el representante de los grupos que han mantenido cooptadas las instituciones del sector justicia y grupos oscurantistas.

Cinco elecciones, cinco polémicas
La integración de esta Corte no fue un proceso fluido. Cada una de las cinco sillas tuvo su propia dosis de drama político:
- Corte Suprema de Justicia: La reelección de Dina Ochoa fue criticada por su opacidad. La CSJ ignoró más de 40 expedientes para favorecer a las figuras que ya tenían dentro, consolidando un pacto de impunidad que las organizaciones civiles tachan de «poco transparente».
- El Congreso: La elección de Roberto Molina Barreto se selló en una negociación entre bancadas que priorizó la «lealtad al sistema» por encima de la renovación. Su figura es vista como el último muro de contención de la vieja guardia política.
- La USAC: Fue quizá el proceso más cerrado. Bajo la dirección de Walter Mazariegos, el Consejo Superior Universitario eligió a Julia Marisol Rivera en una sesión donde las voces críticas fueron silenciadas, garantizando que la universidad siga siendo una cuota de poder para el grupo que controla la Rectoría.
- El Colegio de Abogados (CANG): Aquí se vivió la mayor sorpresa. La elección de Astrid Lemus representó una derrota para las planillas tradicionalmente vinculadas a los «señores del derecho» y a la influencia de operadores como Gustavo Alejos, reflejando un cansancio en las bases gremiales.
- El Ejecutivo: Arévalo postergó su decisión hasta el último minuto, bajo la presión de elegir perfiles que no solo fueran «éticos», sino capaces de sobrevivir a la guerra jurídica (lawfare) que el Ministerio Público de Consuelo Porras mantiene activa contra el gobierno. Algunos esperaban el nombramiento de algún profesional con más fuerza combativa a lo interno de la CC.
La nueva Corte tendrá que decidir sobre temas cruciales: desde la validez de las acciones de la Fiscal General hasta la solvencia de las candidaturas para 2027. Con una mayoría de cuatro mujeres en los asientos titulares (Rivera, Morfín, Ochoa y Lemus), el país espera ver si el género traerá consigo una nueva forma de interpretar la Constitución o si, por el contrario, la división ideológica terminará por paralizar al máximo tribunal.