- Los tres grandes ganaron este sábado, pero dejaron sensaciones distintas: el Barça goleó al Getafe, el Madrid sobrevivió ante el Villarreal después de la correcta expulsión de Vinícius y el Atlético encontró en el tramo final el premio a su insistencia contra el Alavés.
Carlos María Salvado
Los resultados mantuvieron la carrera; las actuaciones marcaron las diferencias. El Barcelona venció 3-0 al Getafe y continúa con pleno de victorias. El Real Madrid derrotó 1-0 al Villarreal, aunque terminó defendiendo con angustia una ventaja mínima. El Atlético de Madrid ganó 2-1 en Mendizorroza, con un cabezazo de Cristian Romero que resolvió el partido cuando el empate parecía instalado.
Tras ocho partidos, el equipo de Hansi Flick suma 24 puntos, cinco más que el Atlético y seis por encima del Madrid. La distancia todavía permite perseguir al líder, pero obliga a sus rivales a sostener el paso: el Barcelona no ha concedido un solo punto.
El Barça resolvió su encuentro desde el comienzo. Anthony Gordon abrió el marcador en el minuto 2, después de una acción individual y un disparo que se desvió en Mario Martín. Fue su primer gol como azulgrana y el inicio de una tarde en la que el Getafe tuvo grandes dificultades para salir de su campo.
Gabriel Jesus marcó el segundo en el minuto 30, al castigar un error en la salida rival. La presión del brasileño tuvo recompensa y amplió una ventaja que reflejaba la superioridad del conjunto local. En la segunda parte, Jules Koundé completó el 3-0 en el minuto 73, al aprovechar un centro de Lamine Yamal.
La contundencia azulgrana tiene una virtud adicional: encuentra respuestas en distintos futbolistas. Gordon y Gabriel Jesus asumieron protagonismo y el equipo mantuvo su funcionamiento. Con ocho triunfos consecutivos, Flick igualó el mejor arranque liguero del club, conseguido por el conjunto del Tata Martino en la temporada 2013-2014. El Barcelona transmite esa seguridad que convierte cada jornada en una exigencia para sus perseguidores.
En el Bernabéu, la tarde tuvo otro pulso. El Madrid consiguió los puntos que necesitaba José Mourinho, pero volvió a mostrar cuánto le cuesta convertir sus oportunidades en tranquilidad. Kylian Mbappé estrelló un remate en el poste y el partido llegó al descanso sin goles. El Villarreal seguía dentro de la disputa.
La solución apareció en Yan Diomande, que anotó en el minuto 62 después de una asistencia de Federico Valverde. El tanto, inicialmente invalidado por fuera de juego, subió al marcador tras la revisión del VAR. El Madrid tenía por fin una ventaja que defender.
Poco después creyó haber encontrado el segundo gol, con Vinícius como rematador de una jugada impulsada por Jude Bellingham. Pero la revisión mostró una infracción previa del brasileño: había jalado del pelo a Nathan Saliba, rival del Villarreal. El árbitro Isidro Díaz de Mera acudió al monitor, anuló el tanto y mostró la roja directa.
La expulsión fue correcta. El tirón de pelo es una agresión ajena a una disputa legítima del balón y no puede justificarse por la intensidad del partido. El exárbitro Eduardo Iturralde González respaldó la decisión: la falta y la expulsión eran claras. La duración de la sanción deberá establecerse a partir del acta y de la resolución disciplinaria; todavía no corresponde dar por definitiva su ausencia en el Clásico.
Vinícius, que había ingresado en la segunda parte, dejó a sus compañeros con diez y transformó una posible victoria cómoda en un ejercicio de resistencia. Thibaut Courtois tuvo que intervenir ante el empuje visitante, mientras el Madrid buscaba proteger el 1-0. Mourinho obtuvo alivio en el marcador; el juego y la disciplina siguen dejándole trabajo pendiente.
El Atlético también sufrió, aunque su victoria ofrece señales de crecimiento. Alejandro Grimaldo adelantó a los rojiblancos en el minuto 33, culminando una combinación con Jonathan David. El Alavés respondió antes del descanso: Lucas Boyé convirtió un penalti señalado por el agarrón de Robin Le Normand sobre Toni Martínez.
La expulsión de Ángel Pérez, tras una entrada sobre Julián Álvarez revisada por el VAR, dejó al conjunto local en inferioridad durante la última media hora. El equipo de Diego Simeone aumentó la presión, pero necesitó paciencia para superar la resistencia del Alavés.
En el minuto 87 apareció la conexión decisiva: Álex Baena centró con el exterior y Cristian “Cuti” Romero cabeceó el 2-1. Fue una victoria construida con insistencia y resuelta por dos futbolistas capaces de aportar cuando el ataque necesitaba una última respuesta. El Atlético parece ganar recursos y ritmo para competir, aunque todavía debe evitar que partidos dominados se le compliquen hasta el final.
La jornada dejó tres triunfos y una diferencia visible en el camino hacia ellos. El Barcelona impone su fútbol y resuelve; el Atlético acumula argumentos para perseguirlo; el Madrid conserva sus opciones, pero sigue necesitando demasiado esfuerzo para sostenerlas.