- Banco de Guatemala cambia proyección de inflación para fin de año de 3.5% a 4.6%, mientras incertidumbre sobre lo que sucede en Medio Oriente afecta al mundo entero
Redacción Crónica
La economía del país ha entrado en una zona de alta turbulencia. El Banco de Guatemala (Banguat) confirmó ayer lo que los bolsillos de los ciudadanos ya resentían: la meta de inflación para 2026 ha sido modificada por el «shock» petrolero derivado del conflicto en el Estrecho de Ormuz.
Según el último informe al Gabinete Económico, la proyección inflacionaria saltó del 3.50% al 4.60%, una cifra que amenaza con desestabilizar el costo de vida de las familias guatemaltecas antes de que termine el primer semestre y no se descarta que los efectos de la guerra contra Irán provoquen más contratiempos a la economía.
El Banguat ajusta cuentas: El petróleo al alza
Johny Gramajo, gerente económico del Banguat, explicó que el escenario base ha cambiado drásticamente. Mientras el presupuesto se diseñó con un barril de petróleo en niveles moderados, la realidad bélica lo ha empujado sobre los US$90.00, con picos momentáneos que han rozado los US$110.00.
Este incremento de más de un punto porcentual en la inflación (1.1% adicional a lo previsto) no es solo una cifra técnica; representa el encarecimiento de la energía eléctrica, el transporte de mercancías y, finalmente, el plato de comida en la mesa.
Lunes de parálisis: El transporte va a las calles
La presión sobre el gobierno de Bernardo Arévalo ha subido de tono. La Unión Nacional de Transportistas Guatemaltecos (UNITRANSGUA) confirmó una movilización masiva y caravanas pacíficas para este lunes 23 de marzo a partir de las 5:00 AM.
Los transportistas, que denuncian el impacto insostenible del diésel (que ya toca los Q40 en varias regiones), ingresarán a la capital por las cuatro rutas principales: Calzada Roosevelt, Aguilar Batres, Calle Martí y Vista Hermosa. La exigencia es clara: medidas de mitigación urgentes, como subsidios focalizados o la reducción temporal del Impuesto a la Distribución de Petróleo (IDP), propuestas que el Ejecutivo aún analiza con cautela para no desfinanciar el presupuesto.
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La crisis provocada por la guerra en Irán no es exclusiva de Guatemala. Desde el Río Grande hasta la Patagonia, las economías más grandes de la región están recalibrando sus presupuestos ante un crudo con tendencia al alza.
- México: El subsidio que desangra el fisco El gobierno de Claudia Sheinbaum ha tenido que activar un «estímulo fiscal» total. Esto significa que el Estado absorbe una pérdida de más de US$2,100 millones en recaudación de impuestos (IEPS) para evitar que la gasolina «socialice» la inflación, un costo político que México intenta evitar a toda costa.
- Brasil: Blindaje a la industria Siendo el gigante industrial de la región, Brasil no puede permitirse un paro de transporte. El gobierno ha inyectado cerca de US$5,700 millones en subsidios directos al diésel para mantener activas las cadenas de suministro y evitar que los precios de exportación pierdan competitividad mundial.
- Argentina: La inflación sobre la inflación Con una economía ya frágil, el alza del petróleo ha sido gasolina al fuego. Entidades financieras como Goldman Sachs ya elevaron la proyección inflacionaria del país del 22.5% al 27%, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía y los fletes logísticos.
- El Salvador: La vulnerabilidad del vecino Al igual que Guatemala, El Salvador es un importador neto. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lo ha clasificado como uno de los países con mayor riesgo financiero de Centroamérica, debido a que su estrecho margen fiscal le impide aplicar subsidios masivos como los de sus vecinos del norte.
- Colombia: El fin de la gasolina barata Incluso siendo productor, Colombia enfrenta tensiones internas. El desmonte de los subsidios locales coincidió con el choque de la guerra, llevando el precio del galón a máximos históricos y generando una fuerte presión social sobre el gobierno de Gustavo Petro.
El dilema del Gobierno
El presidente Arévalo se enfrenta a una encrucijada política. Por un lado, la DIACO ha intensificado las denuncias contra gasolineras por sobreprecios (más de 80 expedientes abiertos), pero por otro, el mercado internacional dicta una realidad que las multas no pueden frenar. Con el paro del lunes a la vista, el fin de semana será decisivo para las mesas de diálogo en el Palacio Nacional.
¿Qué pasará con los precios de la canasta básica? Analistas advierten que si el diésel se mantiene por encima de los Q40 la próxima semana, el traslado de costos a verduras, granos y carnes será inevitable y agresivo.
En el Congreso se viene discutiendo desde hace varios días la posibilidad de eliminar el impuesto a los combustibles, pero no hay avances significativos de la legislatura, movida casi siempre por intereses particulares de los bloques legislativos. De todas maneras, se espera que el tema ocupe la atención de los jefes de bloque el próximo lunes.