- Lo que parecía una tarde para reafirmar el dominio azulgrana terminó en una pesadilla bajo el cielo de Girona. El FC Barcelona cayó 2-1 ante un Girona valiente y resiliente, un resultado que no solo duele por el orgullo regional, sino porque sacude los cimientos de La Liga: el Real Madrid es el nuevo líder en solitario.
El guion del partido fue un ejercicio de frustración para Hansi Flick. El Barsa dominó la posesión (65%), pero le faltó el «instinto asesino» que lo había caracterizado esta temporada.

El fantasma de los once metros: Antes del descanso, el Barça tuvo el liderato en los pies de Lamine Yamal. Sin embargo, la joven estrella —que no tuvo su mejor noche— erró un penalti que pudo cambiar el destino del encuentro. Gazzaniga le adivinó las intenciones, dejando un 0-0 que presagiaba tormenta.
El zarpazo de Cubarsí: En el minuto 59, el central Pau Cubarsí rompió el hielo con un cabezazo impecable tras un centro de Koundé. Parecía que el orden se restablecía, pero la alegría duró menos que un suspiro.
La reacción gironí: Solo dos minutos después, Thomas Lemar (61′) aprovechó una desatención defensiva para poner las tablas. El golpe dejó grogui al Barcelona, que a pesar de dar entrada a Lewandowski al 72′, nunca recuperó el control.
La estocada final: Cuando el partido agonizaba, Fran Beltrán (86′) desató la locura en Montilivi con un disparo certero que Joan García —el mejor de los culés con 7 paradas clave— no pudo detener.
¿Qué falló en el esquema de Flick?
La resaca copera: El Barcelona llegó a Gerona con el ánimo tocado tras el reciente tropiezo en Copa. La falta de frescura mental fue evidente, especialmente en las transiciones defensivas donde el Girona, con un Bryan Gil eléctrico, hizo pedazos a Koundé.
Rotaciones cuestionables: Dejar a Robert Lewandowski en el banquillo de inicio fue una apuesta arriesgada de Flick que no salió bien. Ferran Torres no logró fijar a los centrales con la misma jerarquía, y el equipo echó de menos un referente claro en el área durante la primera hora.
Eficacia vs. Posesión: El Girona de Míchel dio una lección de pragmatismo. Mientras el Barça acumulaba pases estériles (más de 600 en total), el conjunto local fue vertical y agresivo, castigando cada pérdida de balón azulgrana.
Así queda la cima de La Liga
Con este resultado, el Real Madrid (60 puntos) duerme como líder absoluto tras su victoria del sábado ante la Real Sociedad. El Barcelona (58 puntos) baja al segundo escalón, perdiendo el colchón de seguridad que había construido a principios de año.