PROVOCATIO: Las siete vidas de Joviel Acevedo


…si no se ataca lo estructural, de nada sirven los pequeños cambios en los que se hace énfasis. Joviel es la principal herramienta sistémica para mantener el control por parte de quienes ven el peligro que surja una educación liberadora promotora de pensamiento crítico.


José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)

Cuando muchos todavía aplauden las valientes acciones de la actual ministra para derrotar a Joviel, este resurge, como le advertí a aquellos que me decían: “ahora sí lo mataron políticamente”, “se acabó Joviel”, “por fin alguien le puso fin a la extorsión jovielista”.

Una cosa es debilitarlo y otra muy distinta acabarlo. La razón es muy sencilla, si no se ataca lo estructural, de nada sirven los pequeños cambios en los que se hace énfasis. Joviel es la principal herramienta sistémica para mantener el control por parte de quienes ven el peligro que surja una educación liberadora promotora de pensamiento crítico.

Acevedo se asemeja a un famoso actor de reparto, no siendo el protagonista permanente, pero su aparición en momentos claves lo hace no solo relevante, sino decisivo para los intereses de los titiriteros del sistema, sus verdaderos patrones.  Aunque aparenta ser la piedra en el zapato del sistema educativo, en realidad es su principal alfil, claro está, desde la perversión. No en balde es el recurso que más han utilizado los gobiernos conservadores del siglo XXI, sea para asustar con el petate del muerto o provocar supuestas crisis coyunturales que se terminan “solucionando” con más dinero y privilegios para ese sector. De hecho, el liderazgo negativo del encartado es promovido por muchos que lo critican, pues de su popularidad depende la fuerza cuando se necesita a estas hordas en las calles, sea para cualquier cosa, menos defender los verdaderos intereses de la niñez y la educación.

Por otra parte, Acevedo resuelve otros dilemas en el imaginario que favorecen al poder económico-militar, pues es referente del mal maestro y del dirigente sindical corrupto. Esto hace que la mala opinión sobre el Magisterio y los sindicatos se generalice, con el efecto práctico que la población condene la organización y la lucha popular, confundiendo la que sí es legítima, por la expuesta de este impresentable.

Finalmente, aunque de forma más sutil, se pretende hacer una conexión ideológica entre las luchas magisteriales y las izquierdas militantes, cuando Joviel tiene de socialista, lo que un militar tiene de culto.

Aunado a lo anterior, los operadores políticos de las narco-élites saben que, tanto la educación como la desnutrición, son problemas cuyo abordaje es estructural, a largo plazo y, lo más importante, deberían apuntar a una decidida transformación, la cual, no solo no produce votos, sino que atenta contra los intereses de quienes ponen la plata para las campañas electoreras. 

Para ejemplificar esto, traigo a colación una anécdota de un amigo consultor muy cercano al poder económico, quien en una reunión de empresarios del Agro escuchó la siguiente interlocución: Un finquero no troglodita expresó la necesidad de alfabetizar a los trabajadores agrícolas, a lo que –furibundo– le replicó otro, por cierto, con mucha influencia sobre los demás, ¡“P*ta! Si les enseñamos a leer y escribir, van a pedir aumento de sueldos y armar sindicatos”. Si la sola alfabetización lo asustó tanto, ¿se imaginan que alguien le hubiera planteado la necesidad de producir mentes pensantes más allá de la lecto-escritura?

Partiendo de las acotaciones anteriores, deberíamos entender en forma integral el caso de Joviel Acevedo; y lo comento, porque recientemente esta sabandija hizo su aparición pública de nuevo, cuando muchos lo daban por descartado.

Desde 1954, todos los gobiernos han apuntado a pequeños parches concentrados en cuestiones como: regalar comida, remozar escuelas, delegar en padres de familia tareas que corresponden al Estado, mejorar los tiempos en la entrega de libros desactualizados y mediocres, así como la refacción escolar; la contratación de más maestros sin la calidad requerida y que, para más INRI, compran la posibilidad de ser contratados.

En los últimos 72 años, ningún gobierno se ha arriesgado a platear el problema de fondo: el rediseño estructural del sistema educativo y la implementación de medidas radicales relacionadas con la desnutrición crónica y aguda, así como la obscena miseria de las mayorías. Mientras esto no se aborde, pasarán cientos de administraciones del MINEDUC sin mejoramiento y desarrollo real.

La verdadera fuerza de Joviel Acevedo no emana de él mismo, ni siquiera de sus huestes magisteriales, sino de la necesidad de las mafias de tener un alfil que les ayude a mantener el statu quo.

El juego del gato y el ratón continuará, hoy es Joviel, mañana será otro…


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