- Arda Güler, Mbappé (2) y Diomande impulsaron el 4-1 sobre el Sevilla en el Bernabéu, en una noche marcada también por la polémica arbitral. Los blancos llegarán al Clásico a seis puntos de un Barcelona que ha ganado sus nueve partidos de Liga.
Carlos María Salvado
El Real Madrid encontró este domingo una victoria que necesitaba por el resultado y por las sensaciones. El 4-1 sobre el Sevilla, en la novena jornada de LaLiga, mostró una circulación más fluida y un ataque inspirado, con Arda Güler como organizador y Kylian Mbappé como ejecutor. El equipo de José Mourinho subió al tercer puesto, con 21 puntos, uno menos que el Atlético y seis por debajo del Barcelona.
Fue una noche de buenos goles, aunque el partido dejó una controversia importante antes de que se abriera el marcador. En el minuto 25, el Sevilla reclamó la expulsión de Güler por una acción con el codo sobre Peque Fernández. El árbitro no mostró la roja y tampoco hubo una revisión en el monitor. Luis García Plaza sostuvo después que su equipo debió jugar en superioridad numérica desde ese momento.
Güler abre el camino, Mbappé pone la diferencia
El turco respondió con fútbol a una jornada que pudo complicársele. Situado junto a Aurélien Tchouaméni en la construcción, dio al Madrid una salida más limpia y mayor continuidad con el balón. El equipo alcanzó un 65% de posesión, su mejor registro de la temporada, en una actuación que ofreció argumentos para sostener esta distribución del mediocampo.
A la media hora, Güler culminó una transición iniciada por Jude Bellingham y continuada por Yan Diomande con un zurdazo desde fuera del área. El Sevilla quedó obligado a abrirse y el Madrid encontró espacio para acelerar.
El segundo llegó en el minuto 37: Bellingham asistió de tacón y Mbappé resolvió con una maniobra que le permitió superar a la defensa y al portero Odysseas Vlachodimos. El francés combinó potencia, habilidad y serenidad para encaminar el encuentro antes del descanso.
El Sevilla todavía tuvo una oportunidad para cambiar el guion. Cerca de la hora, Federico Valverde evitó sobre la línea un remate de Félix Correia. Del posible 2-1 se pasó poco después al 3-0: Andrés Castrín derribó a Mbappé y el delantero convirtió el penalti con una ejecución a lo Panenka.
Manu Bueno descontó en el minuto 80, pero Diomande respondió dos minutos después con una acción individual y un potente disparo desde la frontal. El ingreso de Éder Militão, de regreso tras su lesión de abril, añadió una ovación al cierre del encuentro.
La polémica acompaña la goleada
El marcador no apagó la protesta sevillista. García Plaza reconoció la superioridad del Madrid jugando once contra once, pero sostuvo que la posible expulsión de Güler habría cambiado las condiciones del partido. Su reclamación se centró en la ausencia de intervención del VAR cuando todavía estaban empatados. as.com
Mourinho defendió el rendimiento de sus futbolistas: “Lo controlamos desde el primer al último minuto e hicimos goles de calidad”. Sobre las quejas arbitrales, aseguró que no había visto imágenes de las acciones denunciadas. El portugués también evitó anticipar el Clásico y recordó que antes hay un compromiso de Champions.
La mejor noticia deportiva para el Madrid fue encontrar alternativas para generar juego. Güler ofreció claridad, Bellingham conectó con los delanteros y Diomande sumó desequilibrio. La incógnita es si esa mejoría puede mantenerse frente a una presión y una velocidad de circulación superiores.
Barcelona: una exigencia que no concede descansos
El Madrid mejoró, pero el Barcelona sigue imponiendo el ritmo. El conjunto de Hansi Flick acumula nueve victorias en nueve jornadas, 27 puntos, 39 goles a favor y nueve en contra. Su promedio es de 4.33 tantos por partido y su diferencia de goles alcanza los +30, frente al +14 madridista. El Atlético, segundo con 22 puntos, es el perseguidor más cercano.
La contundencia azulgrana transforma la competencia: ganar permite a sus rivales mantenerse en la persecución, pero cualquier tropiezo aumenta una distancia que ya empieza a pesar. El 5-2 del sábado ante el Betis volvió a demostrar su capacidad para convertir partidos exigentes en marcadores amplios.
Hay, sin embargo, un matiz útil para el análisis: Barcelona y Madrid han recibido los mismos nueve goles. La gran diferencia está en la producción ofensiva, con 16 tantos más para los catalanes. Flick ha construido una ventaja a partir de una capacidad goleadora que sus perseguidores todavía no igualan.
El Clásico del domingo 25 de octubre, con el Barcelona como local, ofrecerá una primera medida directa entre ambos. Una victoria madridista reduciría la diferencia a tres puntos; un triunfo azulgrana la ampliaría a nueve. El Madrid llegará alentado por su mejoría ante el Sevilla. El Barça lo espera con la autoridad de quien todavía no ha cedido un solo punto.