Hay muchos factores para analizar este triunfo, pero el tema comunicacional fue fundamental para recuperar el terreno perdido. Morris Katz, el mismo artífice de la victoria de Zohran Kwame Mamdani en Nueva York, estuvo detrás de la nueva campaña de Die Linke. Con tan solo 27 años, le llaman el Mozart de la Comunicación Política. El eje de su estrategia es localizar un problema y hacer que toda la campaña gire en torno a él. El tema escogido fue la vivienda, cuyo alto costo y dificultad de acceso pude comprobar in situ en Berlín.
Jose Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)
Dos elementos han caracterizado la caída de muchos partidos de izquierdas en el mundo: uno fue la apropiación de su discurso tradicional por parte de sus adversarios del polo opuesto extremo; lo otro, el alejamiento de sus bases mediante la inclusión de agendas que no conectaban con las masas obreras y que se perdían de forma difusa, lo cual, fue aprovechado muy bien para el vertiginoso ascenso de partidos neofascistas en la actualidad.
La estrategia de las derechas para nada fue nueva, pues desde el nazismo, los ideólogos extremistas habían llegado incluso a llamar socialista a su partido (nacional-socialismo) pues sabían de la popularidad de esa tendencia ideológica, así como la ingente necesidad que tenían para obtener votos entre la masa obrera.
En Alemania, la victoria del partido AfD (Alternativa por Alemania) en Sajonia Anhalt, calificado por muchos como el resurgimiento neonazi, había encendido todas las alarmas. Dada la prohibición constitucional para partidos extremistas, los operadores de dicho partido habían modificado el discurso para evadir la ley y para lograr un acercamiento con las masas. Las proyecciones estadísticas daban por seguro el triunfo de AfD en toda Alemania y, muy posiblemente, en Berlín, bastión de las ideas de orientación social. Afortunadamente, la capital germana dio un paso al frente y DIE LINKE (“La Izquierda”) obtuvo una rotunda victoria que mejoró, ostensiblemente, sus propios números, dejando en tercer lugar al extremismo y en segundo al gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU), que fue el gran perdedor.
Vivienda pública, alquileres asequibles e inmobiliarias públicas, fueron las alternativas tácticas y el lineamiento fue claro: todo discurso y declaración de su candidata Erif Eralp, debería centrarse en el problema central (vivienda) y las alternativas de solución descritas. Por supuesto, no faltó la comparación con Mandami, lo cual apuntaló su candidatura ante la popularidad del alcalde neoyorquino. La victoria de Eralp, una abogada de 45 años y origen turco, tiene un impacto enorme, pues si logra tejer una coalición con otras fuerzas de centro-izquierda, se convertiría además en la primera alcaldesa de Berlín de origen inmigrantey llevaría por primera vez a Die Linke –surgido del antiguo Partido Comunista de Alemania Oriental tras la reunificación del país– al poder en la capital alemana.
Esta orientación comunicacional se llama disciplina de mensaje, y persigue que la gente recuerde mediante la repetición oral, visual y escrita. Otro elemento adicional es que no hay que transformar al candidato/a en alguien que no es; en su lugar, Katz analizó qué es lo que hacía diferente a esa candidata y lo explotó al máximo. En el caso específico de la candidata ganadora, fue su vínculo con Berlín. En consecuencia, debía salir a la calle, recorrer toda la ciudad y conectar con la gente, que la vieran y conversaran con ella. Y fue precisamente esa presencia en las calles berlinescas, el factor decisivo de su ascenso.
No se intentó hacer una versión alemana de Mandami, sino que se aplicaron las técnicas comunicativas usadas por él, lo cual, funcionó muy bien en un ecosistema político diferente como el alemán. El planteamiento estratégico incluyó mantener y reforzar a los votantes que ya tenía y lograr la captura de ciudadanos/as que no eran afines pero que, mediante la campaña, escucharon, se convencieron y votaron por ella.
Una simple pregunta sobre los que todos tenían opinión fue clave: ¿Puedes pagar el alquiler? Y un cuestionamiento asociado: ¿Llegas a final de mes? En el momento que los berlineses respondieron, entraron automáticamente en el eje de la campaña electoral de Die Linken. El método Katz funcionó brillantemente.
Lo descrito puede suscitar la esperanza local para trasladar la experiencia a Guatemala. Sin embargo, dos factores lo hacen imposible:
- En nuestro país ya no existe la izquierda en forma organizada, sea como partido o como comité pro partido, ni siquiera como movimiento con alguna solidez para ser mencionado.
- Las débiles expresiones individuales y grupales de izquierdas, prefieren debatirse en disputas egocentristas y nostalgias pasadas.
Pero la lección está para quienes estudiamos e investigamos los fenómenos sociales, para explicar lo que pasa en el mundo y entender el por qué estamos tan lejos de un verdadero sistema de partidos políticos.
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