El Madrid de Mourinho gana sobre la hora, pero deja más dudas que alegrías

  • Carlos Espí rescató a los blancos en el tiempo añadido después de que el Elche remontara una desventaja de dos goles. Mbappé volvió a marcar, Vinícius desperdició varias ocasiones y Mourinho reconoció que su equipo perdió el control del partido.

Carlos María Salvado

El Real Madrid regresó de Elche con tres puntos, pero difícilmente con la tranquilidad que José Mourinho esperaba encontrar antes del derbi frente al Atlético. El conjunto blanco venció 2-3 en el estadio Martínez Valero gracias a un gol de Carlos Espí en el minuto 90+1, después de dilapidar una ventaja de dos tantos y permitir que el último clasificado de La Liga igualara un encuentro que parecía resuelto.

El resultado mantiene al Madrid en la persecución del Barcelona, pero el desarrollo vuelve a alimentar las dudas. Los blancos suman 15 puntos después de seis jornadas, los mismos que el equipo catalán, que los consiguió en cinco partidos y conserva un encuentro pendiente. La diferencia entre ambos no se encuentra únicamente en la cantidad de juegos: mientras el Barça ha mostrado una maquinaria ofensiva reconocible, el Madrid continúa alternando momentos de dominio con desconexiones que pueden costarle caro frente a rivales de mayor jerarquía.

Una ventaja que parecía suficiente

El partido comenzó equilibrado, con un Elche ordenado y dispuesto a discutir la posesión. El Madrid encontró el primer gol en el minuto 25 mediante un tiro libre de Arda Güler. El balón golpeó el poste, rebotó en el guardameta Matías Dituro y terminó dentro de la portería, por lo que oficialmente fue registrado como autogol.

Güler, titular en lugar de Jude Bellingham, volvió a demostrar que posee calidad para dirigir el ataque. El turco movió al equipo entre líneas, aceleró cuando encontró espacios y participó en las mejores acciones del primer tiempo.

Ocho minutos después llegó el 0-2. Yan Diomande avanzó por la banda y envió un pase hacia el punto de penalti, donde Kylian Mbappé definió ante Dituro. El francés alcanzó siete goles en las primeras seis jornadas y confirmó que, incluso cuando el funcionamiento colectivo no termina de convencer, continúa siendo la principal garantía ofensiva del Madrid.

El equipo de Mourinho dispuso de ocasiones para sentenciar antes del descanso. Mbappé tuvo otro gol anulado por fuera de juego y Vinícius Júnior desperdició una oportunidad clara al rematar desviado cuando se encontraba en buena posición. El Madrid se marchó al vestuario con dos goles de ventaja, pero también con la sensación de haber perdonado demasiado.

El Madrid se desconecta y el Elche regresa

La segunda mitad cambió por completo el partido. En lugar de mantener la presión, el Madrid retrasó líneas, disminuyó la intensidad y entregó la iniciativa al Elche. El equipo local, que llegó a la jornada en el último puesto, dejó de sentirse inferior y comenzó a acercarse con mayor frecuencia al área de Thibaut Courtois.

En el minuto 71, Lucas Cepeda desbordó y envió un centro que Abiel Osorio convirtió de cabeza en el 1-2. El tanto aumentó la inseguridad madridista. El centro del campo dejó de controlar las segundas jugadas, la defensa perdió precisión en la salida y el Elche encontró espacios que no había tenido durante la primera parte.

La advertencia no despertó al Madrid. En el 83, Fer Niño aprovechó otro desajuste defensivo y venció a Courtois con un disparo cruzado junto al poste. El 2-2 premiaba la insistencia del Elche y castigaba la pasividad de un equipo que había actuado como si el encuentro estuviera ganado.

Mourinho reaccionó con los ingresos de Jude Bellingham y Carlos Espí. El Madrid se lanzó al ataque con más desesperación que orden y dejó espacios para una posible contra local. El técnico reconocería después que asumió el riesgo porque el empate no le servía: “O matamos o morimos”.

Bellingham, Mbappé y Espí fabrican el rescate

Cuando el partido entraba en el tiempo añadido, Bellingham recuperó el impulso que el Madrid había perdido. El inglés rompió líneas con una poderosa conducción y encontró a Mbappé. El francés, en lugar de forzar el remate, asistió a Carlos Espí, quien apareció en el segundo poste y empujó el balón para establecer el 2-3.

Espí volvió a rescatar al Madrid después de haber marcado también el gol tardío de la victoria frente al Espanyol en la primera jornada. El delantero suma dos tantos decisivos en apenas unos minutos de participación y se está convirtiendo en el recurso de emergencia de Mourinho.

“Intento ayudar al equipo como sea y cada vez que salgo me voy a dejar la vida”, declaró el atacante, quien calificó como un sueño su comienzo en el club. También agradeció la asistencia de Mbappé: “Es una locura verlo entrenar y jugar”.

El gol provocó una celebración desbordada, pero no borró los problemas. El Madrid necesitó una acción individual en el minuto 91 para superar al colista después de haber disfrutado de una ventaja que debió administrar con mucha mayor autoridad.

Mourinho admite su preocupación

Mourinho no escondió el defecto principal de su equipo: “Claro que me preocupa perder el control. Pero hemos ganado”. El entrenador explicó que sus futbolistas tuvieron oportunidades para colocar el marcador 0-3 o 0-4, pero pasaron de jugar con comodidad a permitir que el rival dominara.

“Hay partidos que parecen acabados, pero no están acabados”, señaló. También valoró la capacidad de respuesta y la profundidad del banquillo, aunque su frase más reveladora fue que el Madrid “puede matar” los encuentros y no lo hace.

El portugués terminó bromeando con que “nadie se aburre” durante los partidos del Real Madrid. El comentario describe bien el espectáculo, pero no necesariamente constituye un elogio. Para un entrenador que históricamente construyó equipos capaces de defender ventajas con disciplina, permitir que el último clasificado remonte dos goles representa una señal preocupante.

Vinícius entona el mea culpa

La noche volvió a ser difícil para Vinícius. El brasileño dispuso de varias oportunidades, pero falló en la definición y fue sustituido durante la segunda mitad. Acumula solamente un gol en siete encuentros oficiales y todavía no encuentra la versión decisiva que el Madrid necesita a la izquierda de Mbappé.

Al terminar el encuentro reconoció su responsabilidad: “Los goles van a volver… no puedo fallar tantas”. El atacante tendrá una nueva oportunidad el domingo en el Metropolitano, un escenario en el que el margen de error será mucho menor.

Un triunfo que no disipa las dudas

El Madrid puede rescatar aspectos positivos: Mbappé continúa marcando, Bellingham cambió el partido desde el banquillo, Güler aportó creatividad y Carlos Espí confirmó que tiene instinto para aparecer en momentos decisivos. El equipo también demostró carácter para buscar el triunfo después de recibir el empate.

Pero las dudas pesan más que las alegrías. El Madrid no consiguió controlar un partido que ganaba 0-2, volvió a depender de una reacción desesperada y ofreció facilidades defensivas impropias de un aspirante a todos los títulos. Contra el Elche alcanzó con el talento individual y una aparición en el último minuto; frente al Atlético, el Barcelona o los grandes adversarios de la Champions, probablemente no bastará.

Mourinho ganó, pero todavía no convence. Y el derbi del domingo ofrecerá una prueba mucho más exigente para determinar si su Madrid está progresando o si continúa sobreviviendo gracias a sus figuras.