El Balón de Oro tiene cuatro dueños posibles: Messi, Mbappé, Kane… o Bellingham

  • Francia y Argentina parte de la mano de Mbappé y Messi, mientras que Inglaterra tiene dos de los goleadores de esta Copa del Mundo; España depende más de su juego colectivo. ¿Quién ganará?

Carlos María Salvado

Cuando la Copa del Mundo entra en sus dos últimos partidos antes de la final, el título colectivo ya no es el único premio en juego. También comienza a definirse el Balón de Oro del Mundial, el reconocimiento que la FIFA entrega al futbolista más determinante del torneo.

A diferencia de la Bota de Oro, que premia exclusivamente al máximo goleador, el Balón de Oro reconoce al jugador que más ha influido en el desarrollo de la Copa: liderazgo, trascendencia, regularidad y capacidad para decidir partidos. En esta edición de 2026, el abanico parece haberse reducido prácticamente a cuatro nombres: Lionel Messi (Argentina), Kylian Mbappé (Francia), Harry Kane y Jude Bellingham (Inglaterra). Paradójicamente, la selección que mejor fútbol ha practicado, España, no depende de una gran figura individual, sino del extraordinario funcionamiento de su conjunto.

Messi busca cerrar una carrera irrepetible

Si Argentina conquista el bicampeonato, será muy difícil imaginar otro ganador.

A sus 39 años, Lionel Messi continúa rompiendo récords que parecían imposibles. Llega a semifinales compartiendo el liderato de la Bota de Oro con Kylian Mbappé, ambos con ocho goles, pero además suma asistencias decisivas y ha sido el conductor futbolístico y emocional del único representante sudamericano que sigue con vida.

Durante este Mundial ha ampliado marcas históricas que difícilmente volverán a repetirse. Ya es el máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo, superando registros que permanecieron intocables durante décadas. También se convirtió en el futbolista con más partidos disputados en la historia de los Mundiales y, curiosamente, en el jugador que más penales ha fallado en la competición, una estadística que refleja, sobre todo, la enorme cantidad de veces que ha asumido esa responsabilidad.

Más allá de los números, Messi continúa siendo el futbolista alrededor del cual gira Argentina. Cuando aparece, la selección de Lionel Scaloni juega mejor; cuando desaparece, el equipo pierde claridad. Esa dependencia, lejos de perjudicarlo en la carrera por el Balón de Oro, fortalece su candidatura.

Mbappé quiere heredar definitivamente el trono

Hace ocho años fue la gran revelación de Rusia; hace cuatro ganó la Bota de Oro en Catar; hoy busca convertirse en el mejor jugador del Mundial.

Kylian Mbappé ha firmado otra Copa extraordinaria. Sus ocho goles, su velocidad y su capacidad para resolver partidos por sí solo lo mantienen como el gran rival de Messi en la disputa individual.

El delantero francés sigue acumulando registros históricos. Antes de cumplir los 28 años ya figura entre los máximos goleadores de todos los tiempos en las Copas del Mundo y se ha convertido en el futbolista que más rápidamente ha alcanzado cifras reservadas para leyendas como Pelé, Gerd Müller, Ronaldo Nazário o Miroslav Klose.

Didier Deschamps ha construido una Francia capaz de adaptarse a cualquier escenario, pero el desequilibrio continúa naciendo en los pies de Mbappé. Si elimina a España y conduce a Francia hacia otro título, probablemente el Balón de Oro terminará en sus manos.

Kane representa la eficacia inglesa

Quizá ningún delantero ha sido tan constante como Harry Kane.

No posee la explosividad de Mbappé ni la creatividad de Messi, pero vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes goleadores de su generación.

Sus goles han permitido que Inglaterra avance con autoridad en momentos especialmente complicados, convirtiéndose nuevamente en la referencia ofensiva del equipo de Thomas Tuchel.

El problema para Kane es que comparte protagonismo con otro candidato de enorme peso: Jude Bellingham.

Bellingham, el futbolista total

Si existe un jugador que ha aumentado su cotización en este Mundial, ese es Jude Bellingham.

El mediocampista inglés no solo marca goles; también organiza, recupera balones, rompe líneas, lidera al equipo y aparece siempre cuando Inglaterra atraviesa dificultades.

Su actuación frente a Noruega confirmó esa condición de líder absoluto. Marcó los dos goles de la clasificación y prácticamente cargó al equipo hacia las semifinales.

A diferencia de Kane, cuya influencia se mide sobre todo en el área rival, Bellingham domina prácticamente todos los aspectos del juego. Esa versatilidad suele ser especialmente valorada cuando llega el momento de elegir al Balón de Oro.

España demuestra que un equipo puede estar por encima de las individualidades

Resulta llamativo que la selección que probablemente ha practicado el fútbol más completo del campeonato no tenga un candidato claro al Balón de Oro.

España no depende de un solo futbolista.

Rodri dirige el mediocampo, Pedri marca el ritmo, Lamine Yamal desequilibra por las bandas, Fabián Ruiz llega desde segunda línea y Mikel Merino ha aparecido como el héroe inesperado de las eliminatorias.

Esa riqueza colectiva puede jugarle en contra a cualquiera de sus jugadores en la votación individual. Ninguno concentra el protagonismo absoluto porque el verdadero protagonista ha sido el equipo.

Todo se decidirá en las semifinales

Históricamente, el Balón de Oro casi siempre termina en manos de un futbolista que disputa la final, y muchas veces del campeón.

Eso significa que las semifinales pueden convertirse en el gran filtro.

  • Si Argentina elimina a Inglaterra, Messi dará un paso enorme hacia otro reconocimiento histórico.
  • Si Francia supera a España, Mbappé probablemente se convertirá en el gran favorito.
  • Si Inglaterra alcanza la final, Kane y Bellingham dividirán votos, aunque el mediocampista parece llegar con una ligera ventaja por su influencia global.
  • Si España sorprende y conquista el Mundial, la discusión cambiaría completamente: quizá no habría un Balón de Oro indiscutible, sino el reconocimiento a un modelo colectivo en el que el funcionamiento ha estado siempre por encima de las individualidades.

La historia del Mundial suele recordar a los campeones. Pero también recuerda a quienes marcaron una época. Messi y Mbappé ya pertenecen a ese grupo. Kane intenta completar la obra de una carrera extraordinaria. Y Bellingham parece llamado a convertirse en el rostro de la próxima generación. Las semifinales no solo decidirán quién jugará por la Copa del Mundo; también pueden decidir quién será recordado como el mejor futbolista del Mundial 2026.

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