- La selección de Francia confirmó que es serio aspirante para ganar la Copa de Oro al vencer 2-0 a Marruecos, que confirma que está en el grupo de los grandes para quedarse.
Carlos María Salvado
Francia volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes potencias del fútbol mundial. Con una victoria por 2-0 sobre Marruecos, los dirigidos por Didier Deschamps se convirtieron en el primer semifinalista de la Copa del Mundo y mantienen intacto el sueño de disputar su tercera final mundialista consecutiva, una hazaña reservada para muy pocas selecciones en la historia. Los goles fueron obra de Kylian Mbappé, al minuto 60, y Ousmane Dembélé, al 66, tras una asistencia del propio Mbappé.
El encuentro tuvo un protagonista inesperado durante la primera mitad: el arquero marroquí Yassine Bounou. El guardameta del Al-Hilal detuvo un penal ejecutado por Mbappé a los 25 minutos y sostuvo el empate durante buena parte del partido con una actuación extraordinaria. Sin embargo, el enorme desgaste defensivo terminó pasándole factura a Marruecos, que cedió ante la calidad individual francesa en apenas seis minutos de inspiración ofensiva.

Mbappé se mantsiene en la cima
El gran ganador de la noche fue Kylian Mbappé. Después de fallar el penal, el delantero francés reaccionó con personalidad: abrió el marcador, asistió a Dembélé en el segundo gol y llegó a ocho anotaciones, alcanzando a Lionel Messi en el primer lugar de la clasificación por la Bota de Oro. Aunque el francés tiene más asistencias.
La carrera por el trofeo al máximo goleador entra así en su momento más emocionante. Messi tendrá la oportunidad de recuperar la ventaja cuando Argentina enfrente a Suiza, mientras Mbappé ya aseguró, al menos, otro partido en semifinales para seguir aumentando su cuenta.
Francia, una historia escrita entre gigantes
La clasificación confirma el extraordinario momento del fútbol francés. Desde 1998, Francia ha disputado cinco semifinales mundialistas (1998, 2006, 2018, 2022 y 2026), conquistó los títulos de 1998 y 2018, fue subcampeona en 2006 y 2022, y ahora buscará regresar nuevamente a la final.
Bajo la conducción de Didier Deschamps, Francia ha construido una cultura competitiva pocas veces vista. El técnico, campeón del mundo como jugador en 1998 y como entrenador en 2018, ha sabido renovar generaciones sin perder identidad. A Mbappé se suman futbolistas como Ousmane Dembélé, Aurélien Tchouaméni, Michael Olise, Jules Koundé y Ibrahima Konaté, conformando una plantilla profunda y equilibrada.
Marruecos deja de ser sorpresa
La eliminación no disminuye el extraordinario torneo realizado por Marruecos.
Después de convertirse en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales en Catar 2022, los «Leones del Atlas» confirmaron en este Mundial que aquello no fue producto de la casualidad. Llegaron nuevamente entre los ocho mejores del planeta dejando en el camino a selecciones de enorme tradición y mostrando una identidad futbolística perfectamente definida.
El trabajo del técnico Walid Regragui vuelve a recibir reconocimiento internacional. Marruecos combina una defensa sólida, un mediocampo disciplinado y jugadores desequilibrantes como Achraf Hakimi, Brahim Díaz, Azzedine Ounahi, Sofyan Amrabat y el propio Bounou, considerado por muchos como uno de los mejores porteros del torneo.
La sensación que deja este Mundial es clara: Marruecos ya no pertenece al grupo de las selecciones revelación; hoy forma parte de la élite competitiva del fútbol mundial.
Francia espera rival
Con la victoria, Francia se instala en semifinales y espera al vencedor del duelo entre España y Bélgica, que se disputará este viernes.
Si los españoles cumplen los pronósticos, el torneo ofrecerá una semifinal que muchos consideran una final anticipada entre las dos selecciones que mejor fútbol han mostrado hasta ahora.