Grietas en el Olimpo Judicial: Acciones de Molina Barreto confirman divisiones en la CC

  • Por si había dudas sobre las divisiones internas en la Corte de Constitucionalidad, el magistrado Molina Barreto se ha encargado en despejarlas. Se abre polémica sobre la necesidad de hacer cambios en la forma de integrar la máxima corte y las Comisiones de Postulación.

Por Redacción Crónica

La narrativa de una Corte de Constitucionalidad (CC) monolítica, técnica e infalible se ha venido abajo por su propio peso.

Desde su integración en abril pasado, analistas han advertido sobre la existencia de un bloque hegemónico de «tres votos antidemocráticos» que opera en la penumbra del pleno para alinear los fallos con los intereses de las redes político-económicas que aún se resisten a perder el control del Estado. Sin embargo, la reciente inhibición del magistrado Roberto Molina Barreto en los casos de la Universidad de San Carlos (USAC), acompañada de una severa denuncia por «irregularidades» en la conducción administrativa de la Corte, traslada la crisis del terreno de las sospechas al de los documentos oficiales.

La Corte «celestial» ya no solo padece una crisis de credibilidad externa por su sistemático cierre de información a la prensa; ahora enfrenta una rebelión en sus propias filas.

El detonante: factor USAC y denuncia de Molina Barreto

La Universidad de San Carlos de Guatemala ha sido el epicentro de la cooptación institucional en los últimos años, y los amparos que buscan revertir o consolidar ese control son el material más radioactivo que pasa por las manos de los magistrados. Que Molina Barreto se aparte de estos expedientes acusando directamente a la «dirección de la CC» expone dos realidades:

  • Manipulación de la agenda: La denuncia de «irregularidades en la dirección» apunta directamente a cómo se están tramitando, engavetando o agilizando los expedientes de la USAC. Sugiere que las resoluciones ya no se discuten bajo el rigor del derecho constitucional, sino que se cocinan administrativamente antes de llegar al pleno.
  • La paradoja del denunciante: Molina Barreto es una figura controversial, históricamente asociada y respaldada por los grupos económicos más influyentes y tradicionales del país. Sin embargo, su reciente elección por parte del Congreso de la República contó con un elemento geopolítico inusual: el espaldarazo explícito de los Estados Unidos, que vio en su figura un contrapeso de experiencia técnica frente a las facciones más radicales y mafiosas que pretendían capturar el tribunal. Al verse marginado o bypassesado por las maniobras internas de la dirección, Molina Barreto opta por la carta de la denuncia pública, dinamitando la fachada de unidad de la Corte.
El mapa del poder interno: 3 votos frente al «Valladar»

Para entender la gravedad de lo que denuncia Molina Barreto, hay que cruzarlo con el análisis que hemos publicado en Crónica sobre el control de las mayorías (los 3 votos clave) necesarios para emitir una resolución:

[ BALANCE DE PODER EN EL PLENO DE LA CC ]
                      │
       ┌──────────────┴──────────────┐
       ▼                             ▼
[ EL VALLADAR ]             [ EL BLOQUE OPERATIVO ]
Annabella Morfín            Los 3 votos antidemocráticos
(Presidencia actual)        (Controlan fallos clave y opacidad)
       │                             │
       └──────────────┬──────────────┘
                      ▼
             [ LA FRACTURA ]
         Molina Barreto denuncia
         "irregularidades de dirección"

Annabella Morfín como el último valladar: La actual presidenta de la CC se ha convertido en un freno institucional. Su perfil de jurista tradicional y su rigurosidad técnica contienen, en la medida de lo posible, las embestidas de los sectores más opacos. Es ella quien ha tenido que administrar las solicitudes de información y lidiar con las tensiones de un pleno fragmentado.

Los tres votos «antidemocráticos», son los del propio Molina Barreto, Dina Ochoa y la representante de la USAC, Julia Rivera. Ante ellos, sin posibilidad de ganar las votaciones, están la presidenta Morfin y la magistrada delegada por el Colegio de AbogadoS, Astrid Lemus.

El peligro de la sucesión presidencial: La presidencia de la CC es rotativa y anual. El gran temor de los sectores democráticos, el cuerpo diplomático y la prensa independiente es el escenario post-Morfín. Cuando ella entregue el cargo, la presidencia de la Corte e—inevitablemente la dirección administrativa y la agenda de los casos— quedará en manos de uno de los integrantes de ese bloque de tres votos antidemocráticos.

De la opacidad institucional a la conspiración interna

Este escenario explica perfectamente por qué la CC le cerró la información a La Hora sobre las actas de los plenos y los oficios internos. No lo hacían solo por un celo burocrático de confidencialidad; lo hacían para ocultar que el pleno de la CC es un campo de batalla.

Si las actas fueran públicas como manda la Constitución, la ciudadanía ya se habría enterado de los constantes reclamos, los votos disidentes y las argucias de dirección que Molina Barreto ha tenido que plasmar ahora en un oficio de inhibición para proteger su propia responsabilidad legal. La opacidad de la Corte «celestial» no es para proteger la «majestad del derecho», sino para ocultar las costuras de una componenda política que se está ejecutando en la sombra.

El Escenario de Riesgo para Guatemala

La crisis desatada por la filtración del caso Molina Barreto demuestra que la CC ha entrado en una fase de autarquía peligrosa. Si el bloque antidemocrático logra consolidar la dirección total de la Corte tras la salida de Morfín, el tribunal constitucional dejará de ser el árbitro de la república para convertirse formalmente en el brazo legal de la impunidad y la cooptación. Quienes controlan el controlador han decidido apagar las luces del tribunal, pero el humo de la batalla interna ya empezó a salir por las ventanas de la zona 1.

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