- Gonzalo Marroquín Godoy, expresidente de la SIP, realiza una visita en paraguay al diario La Tribuna y se ha reunido con periodistas, anunciantes y empresarios de ese país sudamericano
- El expresidente de la SIP destacó que el mayor valor del periodismo sigue siendo su credibilidad al servicio de la ciudadanía. Valoró además el escenario de libertad que observa en Paraguay para el ejercicio de la profesión.
La discusión sobre el futuro del periodismo suele concentrarse en la inteligencia artificial, las redes sociales o los cambios tecnológicos. Sin embargo, para Gonzalo Marroquín Godoy, expresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y director de Crónica en Guatemala, el desafío principal de la profesión continúa siendo el mismo de siempre: mantener el compromiso con la ciudadanía y construir credibilidad a partir de un trabajo serio y responsable.
Ese fue uno de los ejes centrales del conversatorio desarrollado este miércoles en el Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación (Cerneco), donde el periodista guatemalteco analizó la situación de la libertad de prensa en la región y los desafíos que enfrentan los medios en una época marcada por la desinformación y la velocidad con la que circulan los contenidos.
Marroquín, quien actualmente también se desempeña como columnista de La Tribuna, sostuvo que el periodismo atraviesa una etapa compleja porque debe competir diariamente con una enorme cantidad de información que circula sin filtros en las plataformas digitales. En ese contexto, afirmó que la principal fortaleza de los medios sigue siendo la confianza que puedan generar ante sus audiencias.
El compromiso no es con el poder
Durante el intercambio con periodistas, insistió en que el ejercicio de la profesión debe mantener claro cuál es su propósito.
“Lo que se debe mantener siempre presente es que nuestro compromiso es con el lector, con la audiencia, con el televidente y con el radioescucha, y no con las fuentes de poder”, expresó.
A su criterio, esa premisa adquiere hoy una importancia aún mayor debido al creciente volumen de contenidos que buscan influir en la opinión pública sin cumplir estándares mínimos de verificación.
Según señaló, el periodismo no puede reclamar ser dueño de la verdad absoluta, pero sí debe identificarse con la búsqueda permanente de la verdad. Esa diferencia, afirmó, es la que permite distinguir al trabajo periodístico de la simple circulación de versiones, opiniones o rumores.
Marroquín sostuvo además que una prensa independiente cumple una función que trasciende a los propios medios de comunicación. Recordó que las libertades ciudadanas y la calidad democrática suelen resentirse cuando el periodismo pierde autonomía o capacidad de fiscalización.
Paraguay y un escenario de libertad
Consultado sobre la situación paraguaya, el exdirector de Prensa Libre, Siglo 21 y Crónica de Guatemala afirmó que, desde lo que ha podido observar, existe un amplio margen para el ejercicio de la libertad de expresión. “No hay restricciones ni una posición de limitar algún tema”, manifestó.
Si bien aclaró que no conoce en profundidad toda la realidad nacional, indicó que su experiencia como columnista de La Tribuna le permite percibir un ambiente en el que es posible abordar temas de interés público y expresar opiniones sin condicionamientos.
A partir de esa realidad, consideró que el reto de los medios no pasa únicamente por defender espacios de libertad ya conquistados, sino también por fortalecer la confianza de la ciudadanía mediante un trabajo responsable.
La batalla contra la desinformación
El periodista identificó a la desinformación como uno de los principales desafíos de la actualidad. Recordó que las redes sociales fueron recibidas inicialmente como una herramienta capaz de ampliar la libertad de expresión, pero advirtió que con el tiempo aparecieron fenómenos asociados a la manipulación de contenidos mediante algoritmos.
En ese escenario, señaló que los medios deben recuperar algunas de las fortalezas que históricamente les dieron legitimidad, entre ellas la verificación de fuentes, la investigación periodística y el contraste de datos.
También se refirió brevemente al avance de la inteligencia artificial, una tecnología que, según afirmó, llegó para quedarse y que obligará a los periodistas a adaptarse. No obstante, consideró que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir el trabajo humano de buscar información, contrastarla y contextualizarla antes de ponerla a disposición del público.
(Nota publicada en el diario La Tribuna de Paraguay)