- El nuevo fiscal ofrece este domingo la primera conferencia de prensa de su administración y hace el anunció que golpea la mesa: la FECI de Porras y Curruchiche desaparece
Redacción Crónica
En su primera conferencia de prensa oficial a pocas horas de haber asumido el cargo, el nuevo Fiscal General y Jefe del Ministerio Público (MP), Gabriel García Luna, ha sacudido los cimientos de la institución al anunciar una medida drástica e histórica: la disolución inmediata de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI).
Frente a decenas de periodistas y corresponsales internacionales, García Luna fue tajante al explicar los motivos de la desaparición de esta judicatura: «La institución que en su momento nació para combatir las mafias del Estado fue desnaturalizada por la administración anterior, convirtiéndose en una estructura de persecución política. La FECI dejó de buscar la verdad para transformarse en un arma de criminalización masiva. Hoy, esa arma queda destruida», sentenció el nuevo jefe del MP.
El arma de la venganza
El anuncio de García Luna no es una simple reestructuración administrativa; es el reconocimiento oficial de cómo el Ministerio Público de Consuelo Porras deformó los procesos penales. Bajo el mando de Rafael Curruchiche, la FECI abandonó por completo las investigaciones científicas y técnicas que en 2015 habían derrocado las redes de corrupción de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti.
En lugar de perseguir a los grandes criminales, la FECI fue reconfigurada como el brazo operativo de una agenda de revancha. Fue precisamente esta fiscalía la que operó como la principal «trituradora» del sistema para ejecutar las mayores infamias del porrismo:
- La fabricación de casos contra la prensa: Con el ensañamiento y encarcelamiento de José Rubén Zamora, director de elPeriódico, diseñado quirúrgicamente desde la FECI para silenciar la denuncia periodística.
- El destierro de la decencia: La instrumentalización de denuncias espurias y el hostigamiento que empujaron al exilio forzado a docenas de fiscales, jueces independientes y magistrados honestos que en el pasado persiguieron la corrupción real.
- El ataque a la democracia: El intento de revertir la voluntad popular en las urnas durante las elecciones de 2023, un golpe de Estado técnico que solo pudo ser frenado gracias a la histórica resistencia pacífica en las calles de las autoridades indígenas y liderazgos de los 48 Cantones de Totonicapán.
Auditoría forense a los expedientes de la impunidad
García Luna informó que, en sustitución de la FECI, se creará una nueva Fiscalía de Delitos contra el Orden Constitucional y la Administración Pública, la cual operará con nuevos fiscales de carrera sometidos a estrictas pruebas de confianza.
Asimismo, anunció que todos los casos actualmente en curso dentro de la FECI entrarán a una auditoría forense inmediata. El objetivo es doble: por un lado, desestimar y archivar de forma exprés los expedientes fabricados por motivos políticos; y por el otro, reabrir e investigar las verdaderas tramas de corrupción que el porrismo engavetó, tales como el fraude de las vacunas Sputnik V y los sobornos de la «Alfombra Mágica».
Un paso irreversible
Al desmantelar la FECI, García Luna le quita el arma más peligroso a las «mafias de la toga» y a los grupos de choque como la Fundación contra el Terrorismo. La medida demuestra que el nuevo Fiscal General ha entendido que no se puede restaurar el Estado de Derecho manteniendo activas las herramientas que lo destruyeron.
Quedda en el ambiente ver qué sucederá con Rafael Curruchiche y otros fiscales que fueron sancionados por la comunidad internacional por participar en actos «corruptos y antidemocráticos».