- El congreso anual de la FIFA se celebrará hoy en Vancouver con la asistencia de 211 federaciones nacionales en un contexto marcado por los preparativos finales del Mundial de 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México, y que será el primero con 48 selecciones.
La cita, que tiene lugar a menos de dos meses del inicio del torneo, se produce en un momento en el que federaciones, grupos de defensa de los derechos humanos y activistas expresan críticas relacionadas con la organización del campeonato.
Además la polémica crece ya que el gobierno de Canadá negó la entrada a la delegación de Irán, encendiendo así el debate sobre si efectivamente esa selección podrá participar en la Copa del Mundo.
Este miércoles, Amnistía Internacional (AI) pidió al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que aproveche el congreso de la organización para comprometerse públicamente a que el Mundial de 2026 esté libre de deportaciones, detenciones arbitrarias y represión.
La organización señaló que, a solo seis semanas del inicio del torneo, Infantino todavía no ha explicado cómo garantizará la seguridad de aficionados, periodistas, jugadores, trabajadores y comunidades locales ante los riesgos derivados de políticas migratorias abusivas, restricciones a la libertad de expresión y posibles medidas contra protestas pacíficas.
Infantino llega a Vancouver con varias polémicas que le afectan personalmente, como la petición, rechazada por las autoridades canadienses, de que el vehículo en el que se desplazará en la ciudad tenga escolta policial.
La FIFA había solicitado que los desplazamientos de su presidente tuviesen escolta policial, para facilitar sus trayectos, una medida reservada para jefes de Estado y de Gobierno.
Otro tema que afecta directamente a Infantino y que podría aparecer en el congreso de Vancouver es la petición de la Federación de Fútbol de Noruega (NFF) para abolir el premio de la Paz creado por la FIFA y que el presidente de la organización otorgó a Donald Trump.
La NFF considera que Infantino «ha quebrantado las reglas sobre neutralidad política al otorgar este premio de la Paz. Y queremos que el comité (de ética) lo estudie».
Más allá de estos problemas, muchas preocupaciones se centran en el aumento de los costos derivados de los desplazamientos, el alojamiento y la logística en un torneo repartido en tres países y múltiples husos horarios, así como el impacto de estas condiciones en las selecciones participantes.