- El presidente Bernardo Arévalo vuelve a tener en sus manos la lista final para elegir nuevo fiscal general y se acorta el tiempo de Consuelo Porras al frente del MP
Redacción de Crónica
El pasado viernes, la Comisión de Postulación cumplió con la entrega de una nueva nómina de seis candidatos al presidente Bernardo Arévalo, luego de que la «nueva» Corte de Constitucionalidad (CC) ordenara repetir el proceso en el que había quedado excluida Consuelo Porras y bverificar las calificaciones de los aspirantes con nuevos parámetros.
La Comisión actuó con celeridad en cumplimiento con el mandato de la CC y la historia de la primera selección se repitió y la actual fiscal no obtuvo los votos necesarios para ser incluida en la nueva lista, que anoche mismo fue entregada al presidente Arévalo para su elección.
El Fracaso de la Reelección y el Muro de los Votos
Consuelo Porras, figura central de la polarización judicial en Guatemala y señalada internacionalmente por socavar la democracia y proteger la corropción, quedó fuera de la jugada. Pese al cabildeo de sus aliados en la Postuladora —compuestos principalmente por decanos—, Porras se estancó en 6 de los 10 votos mínimos requeridos. Este resultado es un triunfo simbólico para el Ejecutivo, aunque el terreno que viene está minado por la sombra de la Corte de Constitucionalidad (CC).
La Corte «Celestial» y los Votos del Oscurantismo
La atención se traslada ahora al tribunal constitucional, apodado con ironía como la corte «celestial» por su poder de decisión final e inapelable. Preocupa especialmente la consolidación de un bloque de tres magistrados –Roberto Molina, Dina Ochoa y Julia Rivera– cuya tendencia de voto sugiere una agenda alineada con intereses de los grupos que han mantenido la justicia cooptada.
Según analistas, esta tríada será la encargada de validar o torpedear las decisiones de Arévalo en los próximos años, actuando como un árbitro que, en el pasado reciente, ha demostrado una inclinación por blindar a figuras cuestionadas bajo tecnicismos procesales.
Los Seis Aspirantes: Perfiles en la Recta Final
La nómina final presenta un mosaico de trayectorias que el presidente debe evaluar con pinzas, aunque a simple vista y análisis de los grupos projusticia, ninguno de ellos reúne las condiciones ideales para sustituir a Porras y llevar a cabo la reestructura necesaria en el Ministerio Público.

Gabriel García Luna encabeza la lista como un magistrado de carrera cuya gestión es vista por sectores críticos como excesivamente apegada al formalismo que ha permitido la mora judicial. Por otro lado, destaca Beyla Estrada, magistrada de Sala con fuertes vínculos con el gobierno de Jimmy Morales, representando una línea conservadora y tradicionalista del derecho, posiblemente lal más cercana a la línea de Porras.
En una línea más mediática se encuentra Julio Rivera Clavería, exviceministro de Seguridad y cercano al expresidente Otto Pérez, quien aporta un perfil de «mano dura» y un conocimiento profundo del aparato estatal, aunque su cercanía con la política tradicional despierta suspicacias, pues se le vincula con grupos oscuros del pasado. Nector de León, también magistrado de Sala, es reconocido por su capacidad técnica, pero su independencia es cuestionada debido a sus estrechos lazos con los grupos de poder gremial que históricamente han controlado las cortes.
Finalmente, la lista se completa con Carlos A. García Alvarado, un abogado del sector público que ha sabido navegar bajo el radar, lo que podría convertirlo en una figura de consenso, y César Augusto Ávila, quien llega como la apuesta de un sector de abogados litigantes que buscan una reforma desde fuera del círculo cerrado del Organismo Judicial.
Ninguno es, en resumen, una pieiza ideal para la fiscalía y renovación de la justicia, pero algunos pueden llevar, al menos, aires diferentes y dejar atrás un tiempo en el que la criminalización de personas inocentes fue la nota destacada del MP, con el montaje de casos espurios.
El Camino de Espinas: Recursos y Amparos
El presidente Arévalo tiene ahora la responsabilidad de elegir, pero el proceso no está blindado. Actualmente, existen numerosos recursos judiciales y amparos interpuestos por actores que buscan invalidar la nómina completa. Se espera una «guerra de baja intensidad» en los tribunales, donde cualquier error de forma podría ser utilizado por la CC para anular la elección si el candidato seleccionado no es del agrado de las redes que aún se resisten al cambio en el Ministerio Público.