- El Real Madrid sacó adelante un partido más complejo de lo esperado ante el Deportivo Alavés (2-1) en el Santiago Bernabéu, en una noche donde el talento individual volvió a marcar diferencias, pero también quedaron al descubierto ciertas grietas en el funcionamiento colectivo.
Los goles de Kylian Mbappé (29) y Vinícius Júnior (49) bastaron para asegurar tres puntos clave, aunque el foco también se desplazó hacia un protagonista inesperado: Eduardo Camavinga, abucheado por parte de la afición blanca.
El encuentro arrancó con un Real Madrid dominante en la posesión, pero algo espeso en la circulación. El Alavés, bien plantado en bloque medio-bajo, supo incomodar los primeros intentos merengues. La falta de fluidez en el centro del campo fue evidente.
A pesar de ese contexto tenso, el Madrid encontró la ventaja gracias a una acción individual de Mbappé. El delantero francés, siempre eléctrico, rompió al espacio tras un pase filtrado y definió con frialdad ante el portero rival. Fue un gol que alivió momentáneamente el ambiente, pero no disipó del todo la sensación de incomodidad en el juego local.
En ese escenario emergió Vinícius. El brasileño, que había alternado momentos brillantes con otros de imprecisión, asumió el protagonismo en el segundo tiempo. En una jugada característica, encaró por la banda izquierda, dejó atrás a su marcador y definió con potencia para el 2-0. Un gol que, más allá del resultado, representó un golpe anímico para un equipo que parecía necesitar un líder emocional en ese momento.
Sin embargo, el desarrollo posterior del partido dejó lecturas preocupantes para el conjunto blanco. Lejos de controlar el ritmo, el Madrid permitió que el Alavés se mantuviera con vida hasta el final. Faltó pausa, sobró ansiedad y el equipo mostró dificultades para gestionar la ventaja.
El caso de Camavinga merece un apartado especial. El mediocampista, habitualmente valorado por su despliegue físico y versatilidad, vivió una noche complicada. Errático en los pases y superado en algunos duelos, fue blanco de abucheos por parte de un sector de la afición.
Una reacción que refleja la exigencia extrema del entorno madridista, pero que también puede resultar contraproducente para un jugador joven que aún está en proceso de consolidación. La gestión emocional de estos episodios será clave tanto para el futbolista como para el cuerpo técnico.
En términos tácticos, el Real Madrid evidenció una dependencia creciente de sus individualidades. Cuando el circuito colectivo no fluye, el equipo recurre a Mbappé y Vinícius como soluciones casi exclusivas. Esto, si bien efectivo en el corto plazo, puede convertirse en un arma de doble filo ante rivales de mayor entidad.
Por su parte, el Alavés dejó una imagen competitiva. Ordenado, solidario y valiente por momentos, demostró que puede plantar cara incluso en escenarios exigentes. Su planteamiento obligó al Madrid a trabajar más de lo previsto y estuvo cerca de rascar un resultado positivo.
En definitiva, victoria importante para el Real Madrid en la La Liga, pero con matices. Los tres puntos refuerzan su posición en la tabla, aunque el rendimiento colectivo y el clima en torno a ciertos jugadores invitan a la reflexión. Ganar sigue siendo obligatorio en el Bernabéu, pero la forma en que se logra también cuenta. Y en esta ocasión, más allá del resultado, quedaron abiertas varias preguntas.
Resultados martes
Mallorca – Valencia 1-1
Atletic – Osasuna 1-0
Girona – Betis 2-3
Real Madrid – Alavés 2-0