- La fiscal general quedó fuera de la lista definitiva que la Comisión de Postulación entregará al presidente Bernardo Arévalo para elegir al jefe(a) del Ministerio Público.
- Antes intentó llegar a la Corte de Constitucionalidad por medio de la USAC y la Corte Suprema de Justicia y también fue rechazada.
- Ha sido la funcionaria guatemalteca más sancionada en la historia a nivel internacional
- Un tercer mandato le habría permitido a Consuelo Porras, señalada por corrupción, mantener inmunidad ante eventuales procesos legales en su contra.
La fiscal general Consuelo Porras, sancionada por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, que la acusan de corrupta y antidemocrática, fracasó el lunes en sus aspiraciones para lograr un tercer mandato; el rechazo de la Comisión de Postulación a incluirla en la lista de 6 candidatos finalistas, se convirtió en su tercer fracaso por mantener inmunidad cuatro o cinco años más.
Previoamente, el Consejo Superior Universitario, controlado por su antiguo aliado, Walter Mazariegos la descartó para que fuera magistrada ante la Corte de Constitucionalidad (CC) y lo mismo sucedió con la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Todo un calvario para la que fuera poderosa «fiscal de hierro» durante ocho años.
La salida de Porras de la Fiscalía es considerada por juristas internacionales clave para atacar la red de corrupción enquistada en el sistema de justicia, que ha hecho tambalear a la frágil democracia guatemalteca.
Porras, de 72 años, quedó fuera de la lista de seis candidatos aprobada por la comisión de abogados que los seleccionó para que el presidente Bernardo Arévalo designe al fiscal general que asumirá el cargo el próximo 17 de mayo.
Un tercer mandato le hubiera permitido mantener inmunidad ante eventuales procesos legales en su contra y retener el control del Ministerio Público, en donde ha colocado a sus piezas más cercanas en las fiscalías más determinantes, especialmente en la Fiscalía Contra la Impunidad (FECI), a cargo del también cuestionado Rafael Curruchiche.
Excluida por la comisión evaluadora
Arévalo había descartado elegir a Porras por considerarla «peligrosa» para el país, pero la propia comisión evaluadora la excluyó, aunque encabezaba una tabla de puntajes que solo consideraba la experiencia y títulos académicos, no la idoneidad y honorabilidad, como manda la Constitución.
En rueda de prensa este lunes, el mandatario declaró que espera que el nuevo fiscal general «no apadrine a los corruptos». Añadió que se necesita una Fiscalía que «persiga a los delincuentes»; sea «una institución seria» y que «defienda los intereses de Guatemala».
Porras es fiscal general desde 2018, nombrada en dos periodos por los gobiernos de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, a quienes a pesar de ser señalados de corrupción nunca investigó e incluso enfrenta cuestionamientos públicos de haberlos protegido, mientras que criminalizaba a exoperadores de justicia, periodistas y líderes sociales, por denunciar la corrupción y defender la democracia.
Durante su gestión, abrió causas contra exfiscales antimafia, jueces, líderes indígenas y periodistas, muchos de ellos ahora en el exilio, y trató de impedir hace dos años que Arévalo asumiera el poder.
Por ello, Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, y el bloque europeo con una decena de países aliados, le impusieron sanciones al acusarla de entorpecer la lucha contra la corrupción y de socavar la democracia.
Entre los seis candidatos al cargo de fiscal general figuran cuatro que son rechazados por organizaciones sociales, pues los señalan de actos ilícitos o de favorecer a corruptos.
(Con información de noticias DW)
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