El diseño es sistémico y abarca áreas que van más allá de lo político-electoral, solo así se entiende que a muy pocos nos interese el índice tan vergonzoso que nos exhibe ante el mundo: la mitad de niños menores de 5 años sufren deficiencias en talla y peso, así como capacidad neuronal para entender, aprender y PENSAR.
José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)
Recientemente, Carlos Mendoza Alvarado, secretario de SEGEPLAN aportaba interesantes datos sobre el déficit de empadronamiento. Nos recuerda el dato siguiente: el número de guatemaltecos con DPI al 25 de marzo de 2023 era de 11.8 millones, mostrando un déficit de 2.85 millones de personas no empadronadas, de las cuales 2.66 millones eran jóvenes entre 18-25 años. En este mes, se superaron los 10 millones de empadronados y la brecha que ya existía se amplió, pues millones de guatemaltecos con documento de identificación, siguen sin empadronarse.
Aunque el padrón se va modificando naturalmente en cada rango de edad, nos dice el profesional, el punto medular para Mendoza es que “…se nos están vaciando los rangos más jóvenes, especialmente mujeres…”, es decir, millones de guatemaltecos no pueden votar a pesar de contar con su DPI. Este dato es importante y grave, pero si centramos nuestro análisis solo en ello, nos quedamos viendo el árbol, perdiendo de vista al bosque; en consecuencia, no percibimos la verdadera perversidad sistémica.
El meollo del asunto no está en lo cuantitativo, pues en el contexto de una estructura política, social y económica tan precaria como la guatemalteca, da lo mismo tener 10 que 13 millones de empadronados. La razón es sencilla, basta ver los resultados obtenidos por escuela públicas y colegios privados en las pruebas de matemáticas y lenguaje, así como los rangos de desnutrición crónica, los cuales, ya abordé en otra columna: https://cronica.com.gt/provocatio-dos-grandes-problemas-y-una-elite-miope/
Aunado a esto, ya ven cómo nos va en las elecciones de segundo grado, lo que se refleja en los magistrados del TSE recién electos, producto de negociaciones que intercambiaron la idoneidad por los intereses politiqueros. Sabiendo que tienen el control, las mafias previeron hacer reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) antes de que asuman los que eligieron, quienes, sin duda, seguirán el guion establecido para que todo permanezca imperturbable. Respecto a quién beneficia las reformas, se puede visitar este enlace https://www.prensalibre.com/guatemala/politica/tse-cambia-reglamentos-y-relaja-sanciones-para-la-campana-anticipada/
El diseño es sistémico y abarca áreas que van más allá de lo político-electoral, solo así se entiende que a muy pocos nos interese el índice tan vergonzoso y triste que nos exhibe ante el mundo: la mitad de niños menores de 5 años sufren deficiencias en talla y peso, así como capacidad neuronal para entender, aprender y PENSAR. Las carencias en educación tampoco son casuales: por un lado, obligan a los padres de familia a renunciar a la educación pública gratuita y migrar a lo privado, pero en este segmento tampoco se encuentra calidad. Quizá las condiciones materiales cambien un poco, pero el mandato de generar mano de obra barata y sin pensamiento crítico, es una especie de maldición que muy pocos advertimos.
Todos los elementos se confabulan para servir a los mismos intereses, destacando que, en Guatemala, no se cuenta con un verdadero sistema de partidos políticos; en su lugar, hay plataformas electoreras basadas en supuestos carismas caudillistas y el infaltable financiamiento electoral ilícito. Los mal llamados partidos carecen de ideología, doctrina propia, formación de cuadros y muchas cosas más. A lo más que llegan es a capacitaciones muy básicas para aumentar su contingente de reclutadores de afiliación y votos.
Por su parte, el ente institucional llamado a formar ciudadanos (el TSE) se limita a eventos en los cuales, el pensamiento reflexivo no es su fuerte, por lo que la masa crítica de ciudadanos se mantiene sin crecer cualitativamente. Se persigue que la gente asista a votar, mas no a elegir.
Para apuntalar lo anterior, quiero destacar las palabras del Dr. Bienvenido Argueta, al referirse al recién fallecido Jürgen Habermas, así como su experiencia respecto a la reforma educativa después de los Acuerdos de Paz; cuando se quiso trasladar las ideas del gran pensador alemán a nuestro contexto. Argueta nos comenta:
“…la teoría habermasiana es muy valiosa, pero requiere una sociedad de personas en el contexto de una racionalidad científica. Y aún el propio Habermas reconocía en su teoría «Crisis de legitimación en el capitalismo tardío”, que en una sociedad donde solo unos pocos generan el discurso científico y venden su fuerza laboral al sector privado, se termina minando la democracia”.
El aporte de Carlos Mendoza es vital, pero sin el contexto descrito, no alcanza para una democracia verdadera, al menos formal, como la que la mayoría de guatemaltecos aspiramos. Más empadronamiento debería implicar formar al habitante hasta convertirlo en ciudadano. Luego de eso, ya se podría pensar en generar la necesaria presión social, para obligar los cambios estructurales que nos deben, desde hace décadas.
Si usted es de los pocos que alcanzan a ver integralmente todo el panorama, tiene la responsabilidad moral de llevar luz a aquellos que andan a tientas…
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