- En un Santiago Bernabéu cargado de tensión, marcado por las dudas tras recientes tropiezos y la presión de una lucha cerrada por el título de LaLiga, el Real Madrid logró este domingo una trabajada victoria 2-1 sobre el Rayo Vallecano.
Fue un encuentro de giros y dramatismo, donde el equipo blanco tuvo que remontar un golpe inesperado para terminar imponiéndose con un gol en el tiempo añadido.
Desde los primeros compases, el Madrid buscó imponer su fútbol en casa, sabiendo que no podía ceder terreno frente a un cuadro vallecano que llegaba con la confianza de un rival incómodo. Esa insistencia dio frutos relativamente pronto: Vinícius Júnior abrió el marcador al minuto 15 con un remate certero tras una jugada bien construida.

Pero el fútbol tiene memoria y el Rayo no se intimidó. Tras el descanso, el visitante encontró su recompensa con un tanto de Jorge de Frutos poco después del reinicio, logrando nivelar el duelo y poniendo en aprietos a un Madrid que no encontraba fluidez ni control claro del partido.
El desarrollo del juego reflejó la constante sensación de incertidumbre y falta de ritmo del equipo local. Las ocasiones claras escasearon, la circulación careció de precisión, y el Rayo apostó por un repliegue compacto que, con un hombre menos tras la expulsión de Pathé Ciss, se aguantó con orden pese a la presión merengue.
La historia pareció inclinarse del lado del Rayo, pero el destino favoreció al Real Madrid en el añadido. Un penalti señalado sobre Brahim Díaz en los últimos instantes del partido cambió la dinámica y Kylian Mbappé no falló desde los 11 metros, firmando el gol de la victoria que desató el alivio en el Bernabéu.
Análisis: victoria peleada, más dudas que certezas
El triunfo, más allá de los tres puntos, revela un cuadro madridista que todavía no logra encontrar estabilidad futbolística. Aunque el marcador final sonría, el juego ofrecido plantea tantas preguntas como respuestas. La falta de control, las imprecisiones en el último tercio y la dependencia de acciones individuales en momentos claves muestran que este Real Madrid aún no ha encontrado el equilibrio ideal.
Vinícius recuperó brillo con un gol importante y Mbappé volvió a aparecer cuando más se necesitaba, recordando por qué ambos son piezas imprescindibles. Sin embargo, el colectivo produjo más zozobra que dominio, y el rival supo aprovechar la mínima oportunidad para poner en aprietos serios al líder.
Además, la lesión temprana de Jude Bellingham y una afición que no ahorró silbidos en varios tramos del encuentro aumentaron la presión sobre un equipo que debe acostumbrarse a competir en varias frentes esta temporada.
El Real Madrid ganó, sí. Pero lo hizo al filo, con más urgencia que claridad, y con un rival que exigió mucho más de lo que refleja la tabla. Esta victoria mantiene viva la pelea por LaLiga, pero también pone en evidencia que la casa blanca todavía tiene trabajo por delante si quiere ser serio contendiente no solo en el campeonato doméstico, sino también en Europa. En el Bernabéu, el grito de gol llegó al final… pero el eco de las dudas sigue presente.