PROVOCATIO/ 350 años de la USAC: el origen


Las posibilidades de ascenso social y político de las élites eran limitadas, puesto que no había lugar para la formación de médicos ni abogados, siendo estos últimos, indispensables para el funcionamiento dela máxima autoridad de la Corona en el Reino, la Audiencia de Guatemala.


José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)

Escribir sobre tres siglos y medio de la Universidad de San Carlos, requeriría ríos de tinta, pero me centraré en sus orígenes.

Todas las universidades surgidas en Europa en los inicios del Medioevo nacieron en el seno de órdenes religiosas, ya que era una necesidad eclesial generar nuevos sacerdotes instruidos; así mismo, servían para la reproducción elitaria de conocimiento, como una herramienta política para mantener el dominio ideológico y cultural.

Los modelos europeos, sobre todo españoles, fueron la base de las universidades instituidas en el nuevo continente. La primera gestión en el Reino de Guatemala fue del obispo Francisco Marroquín en 1548, cuando la ciudad ya estaba en el valle de Panchoy, pero le fue denegada la solicitud.  

Para el siglo XVI, los dominicos contaban con el Colegio Mayor de Santo Tomás de Aquino, basado en la filosofía escolástica, mientras que la Compañía de Jesús (Jesuitas) tenía dos: el de San Lucas y el de San Francisco Borja. Por su parte, los franciscanos contaban el de San Buenaventura y los mercedarios tenían el de San Jerónimo. Cada orden intentaba formar a sus propios religiosos, por lo que los laicos quedaban con limitadas posibilidades de formación superior, por ello, jesuitas y dominicos abrieron espacios para laicos de familias de élite en sus respectivos colegios. Queda claro entonces, los orígenes elitarios de la noble institución que el sábado 31 celebra sus 350 años de fundación.

Las posibilidades de ascenso social y político de las élites eran limitadas, puesto que no había lugar para la formación de médicos ni abogados, siendo estos últimos, indispensables para el funcionamiento de la máxima autoridad de la Corona en el Reino, la Audiencia de Guatemala. Fieles a su naturaleza, las élites locales deseaban participar activamente en las decisiones de la Audiencia. Así en 1660, con los aportes económicos dejados por Sancho de Barahona, Isabel de Loaiza y Pedro Crespo Suárez, el obispo Payo Enríquez, quien introdujo la imprenta en Guatemala, solicitó nuevamente la creación de una universidad en la ciudad de Santiago de Guatemala. Esta nueva solicitud si tuvo éxito y, en 1676, la Corona autorizó la fundación de la Universidad de San Carlos de Borromeo de Guatemala que entró en funciones 5 años después en 1681.

El juez superintendente y primer rector provisional fue el fiscal de la Real Audiencia, Juan Bautista Urquiola y Elorriaga, graduado en Salamanca. A los dominicos les fue expropiado el edificio del colegio Santo Tomás, se remodeló y se instaló un escudo real en la fachada, habiéndose abierto siete cátedras: teología, escolástica, teología moral, cánones, leyes, medicina y dos idiomas indígenas. Por cierto, el catedrático de Kaqchikel fue el fraile dominico José Ángel Cenollo. Además, Urquiola añadió las cátedras de instituta[i], que consistía en fundamentos legales, así como artes, que incluía gramática, dialéctica, retórica, aritmética, geometría, astronomía y música.

El Rey de España adujo que se habían hecho mal las convocatorias para nombrar catedráticos por lo que, cual premonición de lo que ahora pasa, nombró de facto a profesores interinos, esa fue una de las razones por la que la funcionalidad empezó hasta 1681.  Sin embargo, en 1686, la Corona ordenó que se hicieran oposiciones en las Universidades de Salamanca, Valladolid y Alcalá de Henares, lo que influyó para que también se hicieran en las universidades del nuevo continente. En la recién fundada universidad, se inició con un total de 60 estudiantes inscritos en las primeras clases, 7 de teología, 36 de artes y 17 de kaqchikel. Este último dato es entendible para la época, dada la necesidad de consolidar la hegemonía de los colonizadores españoles mediante intérpretes.

El método de enseñanza era básico: el catedrático dictaba un tema que los alumnos debían memorizar y luego se les examinaba. En menor medida, también se daban debates entre los estudiantes, bajo la estricta coordinación de sus mentores.  En 1686 asumió el cargo de primer rector, el doctor José de Baños y Sotomayor, nombrado por el rey. El abogado Francisco de Sarassa y Arce fue el encargado de elaborar las constituciones y estatutos de la Universidad, tomando de modelo las constituciones de la Universidad de Salamanca y la de México.

En 1687, el Papa Inocencio Undécimo otorgó a la Universidad el título de Pontificia, por lo que sus egresados estaban al mismo nivel que lo que salían de los centros educativos de Europa. El primer graduado como doctor fue Lorenzo Pérez Dardón en 1688.  Así inició la vida universitaria en Guatemala.

Hoy en día, la tricentenaria vive sus peores días, pero la resistencia valiente y consecuente de sus mejores hijos, sigue plantando cara ante el usurpador y las clicas detrás de él.


[i] Unidad organizativa, resultado de una división del trabajo basada en disciplinas y profesiones.


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