- El Super Bowl LX será un viaje nostálgico al pasado pero con rostros totalmente nuevos. Tras las finales de conferencia disputadas, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se verán las caras en Santa Clara el próximo 8 de febrero.
AFC: Los Patriots conquistan el «Infierno Blanco» de Denver
En una de las finales de conferencia más gélidas de la historia, los Patriots se impusieron 10-7 a los Denver Broncos. Bajo una tormenta de nieve que apenas permitía ver el balón, el equipo de Mike Vrabel demostró que su reconstrucción es una realidad sólida.
La Clave: La defensa de New England asfixió a Jarrett Stidham. A pesar de las condiciones, Drake Maye (QB) logró lo que ni Tom Brady pudo: ganar un partido de playoffs en Denver. Su anotación por tierra de 6 yardas en el segundo cuarto tras un error de la ofensiva de Denver fue la única diferencia en un partido donde cada yarda pesaba una tonelada.
El Factor Maye: En apenas su segundo año, Maye mostró una madurez impropia, cuidando el balón en un campo que era una pista de hielo.
NFC: Tiroteo de alto voltaje en el Lumen Field
En el otro lado del espectro, los Seahawks derrotaron 31-27 a los Los Angeles Rams en un partido electrizante que no se decidió hasta la última jugada.
La Clave: La resurrección de Sam Darnold. El QB de Seattle lanzó para 346 yardas y 3 touchdowns, encontrando en Jaxon Smith-Njigba (JSN) a su mejor aliado. JSN terminó con 153 yardas, confirmando por qué fue el líder receptor de la liga en temporada regular.
El momento decisivo: Con los Rams en la yarda 6 de Seattle y 40 segundos en el reloj, el esquinero Devon Witherspoon rompió un pase de Matthew Stafford destinado a Puca Nacua, sellando el billete a California.
Análisis de fortalezas para el Super Bowl LX
New England Patriots: La resiliencia táctica
Los Patriots de la era post-Belichick han encontrado su identidad en la dureza física. Su mayor fortaleza es la capacidad de ganar partidos feos. No necesitan anotar 30 puntos para ganar; su defensa es capaz de neutralizar a cualquier estrella. El esquema de Vrabel prioriza eliminar la jugada grande, algo vital cuando enfrentas a un ataque como el de Seattle.
Seattle Seahawks: El arsenal infinito
A diferencia de los Patriots, Seattle tiene demasiadas armas para cubrir. Si te enfocas en detener a Cooper Kupp, aparece Rashid Shaheed con su velocidad o JSN por el centro. Bajo el mando de Mike Macdonald, los Seahawks han desarrollado una «defensa del lado oscuro» (Dark Side Defense) que, aunque permitió puntos contra los Rams, es experta en generar entregas de balón en momentos críticos.
Dato Curioso: Este partido es la revancha del Super Bowl XLIX (2015), recordado por la interceptación de Malcolm Butler en la línea de gol. Esta vez, sin Brady ni Russell Wilson, la narrativa se centra en dos QBs jóvenes buscando su primer anillo.