Ocasionalmente, personas capaces y honestas logran llegar en forma preliminar, sea porque son populares o los mafiosos ven en ellos la posibilidad de llevar plata para los aviesos intereses. En todo caso, la fuerza centrífuga de la corrupción se encarga, más temprano que tarde, de bloquearlos, expulsarlos o cooptarlos. De no ser posible, siempre se cuenta con la acción troglodita de desprestigiarlos primero y, de no funcionar, recurrir a la eliminación física.
José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)
Mi dinámica de vida me permite un constante relacionamiento con personas de distintos rangos etarios, posiciones socioeconómicos y culturales, creencias, así como grados distintos de afección con respecto a la política. Sea como docente, conferencista o simple conversador en cualquier espacio, la preocupación por las cuestiones públicas sale siempre a debate. Una mente abierta a la posibilidad de compartir con personas de pensamiento divergente o convergente con relación a mis ideas, me enriquece, me permite conocer mucho y encontrar puntos comunes.
En el cúmulo de interacciones obtenidas se constata que la campaña politiquera se adelanta cada vez más, y ya en 2025, muchas de las conversaciones se han centrado en dos cosas: el inusual hecho que en un mismo año (2026) coinciden varias elecciones de segundo grado, es decir, de elección no directa por parte de la ciudadanía: TSE, CC, MP, USAC, Contraloría, Superintendencia de Bancos y Banco de Guatemala. Así mismo, la proximidad de los comicios en 2027, manifestando anticipados odios, querencias expectativas, pero, ante todo, el ingrediente permanente de quienes ya solo les queda soñar: esperanza de algo mejor, o rogar por lo “menos peor”.
Con respecto a las nominaciones de funcionarios en 2026, explico cómo esto se arregló con anticipación en 2025, quedando detalles pendientes para el año en curso, derivado de acuerdos de negociación incompletos. En todo caso, la ciudadanía queda como espectadora, pues los decisores son actores de mucho peso, relacionados con el poder narco/económico.
Dentro de la esperanza, que increíblemente se mantiene, persiste la expectativa de que algo cambiará para bien, sin saber exactamente con base a qué factores pasaría algo así. La primera prueba es la nominación de 20 candidatos a magistrados del TSE por parte de la comisión de postulación respectiva. No es la elección más importante ni decisiva, pero siendo la primera, permite evaluar si los mecanismos utilizados, casi siempre subterráneos, funcionarán para el resto de nominaciones. Por el momento, se coló la planilla No. 4, la llamada “camperitos”, pues las favoritas para la segunda vuelta eran la No. 1 de Estuardo Gálvez (con joyas ya conocidas) y la No. 5, la más extrema en cuanto a opacidad y candidatos impresentables. Aún ganando la planilla cuatro, la comisión para el TSE ya tiene 4 de 5 votos alineados con lo oscuro.
Ahora bien, el punto que quiero abordar específicamente, es la insistencia de hablar de una persona en específico y no de proyectos, planes, partidos o plataformas. Casi todos siguen esperando una especie de mesías, quién, por arte de magia, solucione los problemas del país al llegar. La interrogante recurrente es: ¿Habrá alguien que no esté contaminado y pueda ser una opción en 2027? Los comentarios que acompañan esta pregunta van desde la expectativa mesurada hasta la más ingenua, pero siempre hablando en singular.
Muchos aborrecen lo que en el trópico conocemos como política, incluyendo los partidos participantes, pero se resisten a creer en el hecho que no haya nadie bueno, o cuando menos, no tan mafioso. En Guatemala –dicen– hay muchas personas capaces y honestas, lo cual es cierto. Lo que desconocen (o no aceptan) es cómo funciona el mecanismo perverso del sistema político-electoral guatemalteco, el cual, está diseñado para que quienes lleguen, estén dispuestos a no sacudir ni cambiar lo establecido. Luego, los filtros partidarios, se encargan de escoger solo a aquellos que, precisamente, no sean transparentes ni capaces, ya que son más fáciles de manipular. Con las comisiones de postulación pasa exactamente lo mismo, pues todos los engranajes sistémicos deben responder a esta mecánica.
Ocasionalmente, personas capaces y honestas logran llegar en forma preliminar, sea porque son populares o los mafiosos ven en ellos la posibilidad de llevar plata para los aviesos intereses. En todo caso, la fuerza centrífuga de la corrupción se encarga, más temprano que tarde, de bloquearlos, expulsarlos o cooptarlos. De no ser posible, siempre se cuenta con la acción troglodita de desprestigiarlos primero y, de no funcionar, recurrir a la eliminación física. Ejemplos abundan en la historia de ese sufrido país.
He insistido que la proliferación de partidos y candidatos, es una forma de confundir y desorientar para crear la falsa ilusión de una oferta prolija, pero que representa múltiples variables de lo mismo. Algo similar sucede con las comisiones de postulación, que se crearon con el afán de transparentar y limpiar el juego sucio, pero que muy rápido terminaron por funcionar acorde a los intereses de quienes manejan el sistema.
Lo que la población puede hacer en 2026, se limita a conocer lo que le permiten y denunciar en consecuencia. El ciudadano común solo alcanza a enterarse de lo que ya sucedió, sin comprender todos los entresijos que se dieron para el resultado público. Al final, los procesos electorales de primer y segundo grado, son representaciones de disputas interelitarias.
A pesar de lo anteriormente descrito, sí hay algo que se puede hacer, y es desmontar del imaginario social la idea que la solución está en una persona determinada, como pasó con Arévalo. Por lo menos, en un principio, se debiera inquirir sobre los siguientes aspectos:
- Historial completo del candidato y, fundamentalmente, de quiénes lo acompañan, con énfasis en la idoneidad, capacidad y honradez DEMOSTRADAS.
- ¿De dónde proviene el financiamiento del proyecto o qué puertas ha tocado para obtenerlo?
- ¿Qué tanto influye su candidato en las decisiones del partido escogido o si tan solo es una figura electorera, como en la mayoría de los casos?
- ¿Qué tan serio y viable es el plan y programas de gobierno que propone, o si se limita a lo de siempre, copiar y pegar algo ajeno, cambiando logos, fechas y detalles superficiales?
- ¿Los logros RECONOCIDOS del candidato y su equipo, provienen de ejemplos en la administración pública y en puestos relevantes, similares a lo que implica la posición presidencial a la que aspira? Descollar en un puesto o área específica, no implica poder replicarlo en otra posición para la que no se tiene el perfil adecuado. No olviden el Principio de Peter.
Desmontar imaginarios es sumamente difícil, pero si no empezamos pronto, el juego político seguirá circunscribiéndose a una rueda de feria, que por muy emocionante que pueda parecer, no se mueve del mismo lugar, aunque se cambie de silla.
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