- Mañana 8 de abril es una especie de Día D, para la Universidad de San Carlos (USAC), tomada desde 2022 por fuerzas oscurantistas que han debilitado la democracia de Guatemala.
- Ese día se celebran las elecciones de rector y las huestes de Walter Mazariegos trabajan para manipular un proceso en el que la oposición es creciente y evidente…
Análisis de Crónica
El próximo 8 de abril (D8A), Guatemala no solo observará un proceso administrativo más en la Universidad de San Carlos. Lo que está en juego es el control de la máxima casa de estudios de Centroamérica, la tercera más antigua de América, y, con ella, una cuota de poder que influirá en el rumbo de la justicia y la institucionalidad del país durante la próxima década.
Con un presupuesto multimillonario asignado por mandato constitucional (el 5% de los ingresos ordinarios del Estado), la USAC es hoy el botín de guerra de un oficialismo universitario que se niega a soltar el mando bajo la batuta inflexible de Walter Mazariegos y una oposición que, por primera vez en años, parece tener los números necesarios para forzar un cambio, siempre y cuando el fraude no sea la última palabra.
Walter Mazariegos: El pecado original
Para entender el 8A, es imperativo recordar cómo llegamos aquí. Walter Mazariegos asumió la rectoría en 2022 en un proceso que pasará a la historia como el más opaco y violento desde la autonomía universitaria. Tras la exclusión sistemática de cuerpos electorales opositores y el uso de fuerzas de seguridad para impedir el acceso a los electores no afines en el Parque de la Industria, Mazariegos se coronó en una elección de candidato único.
Desde entonces, su fuerza ha residido en el control absoluto de un Consejo Superior Universitario (CSU) que muchos académicos califican de espurio. Este CSU no solo ha servido para blindar la cuestionada elección del rector, sino que se ha convertido en una herramienta de persecución contra docentes y estudiantes críticos, utilizando la criminalización y la expulsión como moneda de cambio para mantener el control interno.
El laberinto diseñado para el control
La elección en la USAC no es directa. Se basa en un sistema de Cuerpos Electorales. Cada una de las 10 facultades elige a 5 profesionales y 5 estudiantes. A esto se suman los 14 colegios profesionales, que eligen a 5 delegados cada uno. En total, se deben conformar 34 cuerpos electorales (170 electores).
El sistema está diseñado para representar a los tres pilares: docentes, estudiantes y profesionales egresados. Sin embargo, es precisamente en la conformación de estos cuerpos donde el oficialismo de Mazariegos ha perfeccionado su técnica de selección así:
Descalificación de planillas: Uso de tachas administrativas para dejar fuera a opositores. No se han reconocido muchos cuerpos electorales ganados por la oposición a Mazariegos.
Control de padrones: Inclusión o exclusión de votantes según su afinidad política.
Vigilancia del voto: Presiones directas sobre empleados administrativos y docentes con plazas interinas.

El despertar de la oposición
A pesar del control férreo, los vientos han cambiado. En las elecciones recientes de diversas facultades y colegios profesionales, las planillas de oposición —una amalgama de académicos independientes, estudiantes organizados y sectores civiles— han logrado victorias significativas.
Los datos que llegan desde las unidades académicas sugieren que la oposición ha ganado la mayoría de los cuerpos electorales clave. Si el proceso del 8 de abril se llevara a cabo bajo estándares de transparencia mínima, Walter Mazariegos perdería el control del CSU y, por extensión, de la rectoría. La narrativa oficialista de unidad absoluta se ha resquebrajado ante el hartazgo de una comunidad universitaria que ve cómo los títulos de la USAC pierden valor ante la sombra de la ilegalidad.
Lo que ha sucedido en los últimos días:
- El rector Walter Mazariegos decretó que desde el lunes 6 de abril no habría clases presenciales para evitar protestas en el campus de la USAC.
- El presidente Arévalo hizo un llamado a la comunidad universitaria para defender con legalidad sus derechos.
- El Gobierno prorrogó el estado de Prevención, pero incluyó el departamento de Sacatepéquez, en donde se lleva a cabo mañana la elección de rector.
- La oposición ha presentado amparos para evitar que se consuma un nuevo fraude electoral en la casa de estudios. Hasta hoy no se ha logrado detener el proceso eleccionarios.
Fraude, opacidad y denuncias
Las fuerzas de Mazariegos no se quedan pasivas ante el avance de la oposición. La Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) ha denunciado que el CSU mantiene sus deliberaciones bajo un secretismo absoluto, prohibiendo el acceso a la prensa y limitando la información pública. Esta opacidad es el caldo de cultivo ideal para manipulaciones de última hora el día de la elección.
Por otro lado, surge una luz desde el sector profesional. Patricia Gámez, presidenta del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), ha planteado una inconstitucionalidad parcial contra el reglamento de elecciones de la USAC. El objetivo es defender la autonomía de los colegios profesionales frente a las imposiciones del CSU de Mazariegos, que busca dictar quién puede y quién no puede representar a los profesionales en las elecciones universitarias.
¿Por qué le importa a todo el país?
Para el ciudadano común, la USAC podría parecer una isla lejana de libros y exámenes. Nada más alejado de la realidad. La importancia institucional de la San Carlos es masiva:
Corte de Constitucionalidad (CC): El CSU nombró a Julia Marisol Rivera como magistrada titular ante la más alta corte y a José Luis Aguirre como suplente. Ambos responden a la línea de Mazariegos.
Comisiones de Postulación: La USAC tiene una presencia dominante en la elección de Fiscal General, Magistrados de la CSJ y Salas de Apelaciones.
Junta Monetaria: Participa en las decisiones que afectan la estabilidad del quetzal.
Otras 50 instituciones: Desde la Junta Directiva del IGSS hasta el Registro Nacional de las Personas (RENAP).
Controlar la USAC es controlar los hilos de la justicia en Guatemala y tener una poderosa influencia en la vida institucional y democrática del país. Por ello, las fuerzas oscurantistas que rodearon a la administración de Alejandro Gimmattei y que son las que tienen un peligroso control institucional del sector justicia, sigue impulsando a Mazariegos; una USAC independiente significaría el fin de la impunidad para muchos actores del llamado Pacto de Corruptos.
El escenario del 8 de abril
El 8A será una batalla que se librará dentro y fuera del hotel Casa Santo Domingo. La oposición llega con los números, pero el oficialismo llega con las reglas bajo el brazo y el control de la puerta. La Corte de Constitucionalidad ya ordenó en 2025 la renovación de los cuerpos que se han negado a entregar el cargo, pero el CSU ha dilatado la orden con vericuetos legales.
Si el 8 de abril se permite el voto de los cuerpos electorales legítimamente electos, estaremos ante el inicio de la primavera universitaria. Si, por el contrario, Mazariegos y su círculo logran descalificar a los electores opositores bajo el amparo de la noche, la USAC entrará en una fase de oscuridad institucional de la que le tomará décadas recuperarse.
La Universidad más antigua de Centroamérica se enfrenta a su espejo. El 8 de abril se decide si la USAC vuelve a ser la máxima casa de estudios de los guatemaltecos o si se consolida como una oficina de trámites políticos al servicio de una dirigencia que le dio la espalda a la academia para abrazar el poder.