- La inversión aumentó 12.8% en el segundo trimestre de 2026. Las remesas continuaron respaldando el consumo familiar, aunque sus envíos crecieron a un ritmo menor que un año antes.
Redacción Crónica
La economía guatemalteca registró un crecimiento interanual de 4.3% entre abril y junio de 2026, impulsada por la inversión, el consumo de los hogares y el gasto gubernamental, según los resultados divulgados por el Banco de Guatemala (Banguat). Las remesas mantuvieron su papel como respaldo de las compras familiares, mientras la inversión destacó por su mayor dinamismo.
La expansión superó el 4% registrado en el segundo trimestre de 2025, aunque fue ligeramente inferior al 4.5% del primer trimestre de este año. La comparación es interanual: mide el aumento de la producción frente al mismo período del año anterior, no respecto de los tres meses inmediatamente precedentes.
Las remesas siguen siendo fundamentales
El dinero enviado por los guatemaltecos desde el extranjero permite a las familias financiar compras y atender necesidades. Su importancia económica se transmite al comercio y los servicios mediante ese gasto.
Las remesas no se contabilizan directamente como producción dentro del PIB, porque son transferencias desde el exterior. Su efecto sobre la economía nacional ocurre cuando financian consumo de bienes y servicios producidos en Guatemala o inversiones dentro del país (consumo).
Durante el segundo trimestre, los envíos aumentaron 3.1% en dólares, frente al 16% observado un año antes. Siguieron creciendo, pero con menor fuerza. El consumo de los hogares también se moderó: aumentó 3.6%, comparado con el 4.4% del segundo trimestre de 2025.
Esto no significa que las remesas hayan perdido relevancia. Una tasa de crecimiento menor indica que aportan menos recursos adicionales que antes, aunque el flujo recibido continúa sosteniendo el gasto familiar. El empleo formal y el crédito al consumo también contribuyeron a ese comportamiento.
La inversión aporta el mayor dinamismo
La formación bruta de capital fijo, que comprende inversiones en construcción, maquinaria y equipo, creció 12.8%. El consumo del Gobierno general, por su parte, aumentó 5.3%.
La inversión puede ampliar la capacidad productiva: nuevos equipos, instalaciones y obras permiten producir, transportar y prestar servicios. Su aporte duradero depende de que los proyectos sean útiles y eleven la productividad.
El resultado muestra que la expansión tuvo varios soportes. Las remesas respaldaron el consumo, mientras la inversión pública y privada contribuyó a mantener el movimiento económico.
Los sectores que avanzaron
Las 17 actividades económicas incluidas en la medición registraron resultados positivos. Entre las destacadas figuran las actividades financieras y de seguros, con un crecimiento de 7.2%; la construcción, con 5.8%, y el alojamiento y los servicios de comida, con 5.5%.
El comercio exterior también mostró expansión: las exportaciones de bienes y servicios aumentaron 5.3%, mientras las importaciones crecieron 6.3% en términos reales, descontando el efecto de los precios.
Qué significa para la población
El crecimiento del PIB indica que el país produjo más bienes y servicios. Es una señal favorable para la actividad empresarial y las oportunidades de empleo, pero no significa que los ingresos de cada familia hayan aumentado 4.3%.
Para determinar cuánto mejora la vida de la población también es necesario observar los salarios, la formalidad laboral, los precios y el acceso a servicios. En ese sentido, las remesas cumplen una función directa para los hogares receptores, mientras el desafío de la economía nacional es generar más oportunidades de ingreso dentro de Guatemala.
La previsión oficial apunta a un crecimiento de 4.3% para todo 2026, revisada desde 4.1%, y de 4% para 2027. La primera coincide con el resultado del segundo trimestre, pero sigue siendo una proyección anual. Los próximos datos permitirán establecer si la inversión y el consumo mantienen la fuerza necesaria para cumplirla.