Flick responde a Mourinho con goles y Raphinha desafía a Mbappé

  • En una «liga de dos», los nombres individuales suelen destacar, pero al final de la temporada, los títulos serán para el que logre hacer que el conjunto de estrellas juegue mejor…

Carlos María Salvado

El Barcelona remontó para golear 5-2 al Rayo Vallecano y conservar el liderato de LaLiga. Sin un delantero centro natural, Hansi Flick convirtió al brasileño en su falso nueve: ya suma cinco tantos y supera por uno a la estrella del Real Madrid en la lucha por el Pichichi.

José Mourinho había lanzado el mensaje desde el Santiago Bernabéu. Su Real Madrid venció 4-0 al Málaga, alcanzó nueve puntos y elevó a diez su producción goleadora en las tres primeras jornadas. Hansi Flick evitó responder con palabras, pero el Barcelona lo hizo sobre el césped: cinco goles al Rayo Vallecano, otra remontada y el liderato de LaLiga por diferencia de tantos.

El 5-2, sin embargo, no explica por completo una noche en la que el conjunto azulgrana volvió a exhibir sus dos caras. Fue vulnerable cuando el Rayo se atrevió a atacarlo, pero demoledor cuando encontró espacios. Flick todavía busca corregir los problemas defensivos, aunque mientras lo hace cuenta con una delantera capaz de transformar cualquier partido en una avalancha.

Y en el centro de esa ofensiva aparece un protagonista inesperado: Raphinha. El brasileño, utilizado como falso nueve ante la ausencia de un delantero centro natural, marcó dos veces y llegó a cinco goles en tres jornadas. Su arranque lo coloca por delante de Kylian Mbappé, que suma cuatro, y convierte prematuramente la carrera por el Pichichi en otro escenario de la rivalidad entre Barcelona y Real Madrid.

El Rayo golpeó primero

La noche comenzó de manera incómoda para los catalanes. El Rayo Vallecano no llegó al Camp Nou con intención de limitarse a defender y encontró premio a los 12 minutos. Sergio Camello aprovechó una desatención de la zaga para colocar el 0-1 y obligar al Barcelona a perseguir el marcador.

La reacción fue inmediata. Raphinha empató en el minuto 19 y, apenas dos minutos después, Lamine Yamal completó la remontada con un disparo colocado. El gol tuvo un valor especial para el juvenil: fue el número 50 de su todavía joven trayectoria con el primer equipo.

El Barcelona comenzó entonces a encontrar los espacios que no había tenido durante los primeros minutos. Raphinha abandonaba constantemente el centro del ataque, arrastraba a los defensores y permitía las llegadas de Lamine, Fermín López y los volantes. No había un nueve fijo dentro del área, pero sí una acumulación de movimientos que complicaba las referencias defensivas del rival.

Un autogol de Florian Lejeune amplió la ventaja y parecía encaminar una victoria tranquila. El Rayo, sin embargo, volvió a aprovechar las concesiones defensivas del Barça. Camello marcó nuevamente en el minuto 59 y redujo la diferencia a 3-2.

Durante algunos minutos reaparecieron las dudas. El Barcelona controlaba la pelota, pero no siempre controlaba el encuentro. Cada pérdida encontraba a la defensa adelantada y al Rayo dispuesto a correr. Fue entonces cuando volvió a aparecer la contundencia que distingue al equipo de Flick.

Raphinha convirtió el 4-2 después de una asistencia de Anthony Gordon y Lamine Yamal cerró la goleada en el minuto 90, tras un pase de Karim Adeyemi. Ambos terminaron con doblete y el Barcelona completó su tercera victoria consecutiva para mantenerse en la primera posición, igualado con el Real Madrid a nueve puntos.

Flick inventa un goleador

La salida de Robert Lewandowski y la falta de un reemplazo consolidado dejaron al Barcelona sin el delantero centro clásico que durante años sirvió como referencia dentro del área. Flick respondió modificando la función de Raphinha, quien ha pasado de actuar principalmente por las bandas a ocupar el centro del ataque.

El brasileño no interpreta la posición como un nueve tradicional. Retrocede para asociarse, aparece en los costados, presiona la salida rival y ataca los espacios que se abren entre los centrales. Esa movilidad puede restarle presencia fija dentro del área, pero también vuelve menos previsible al equipo.

Raphinha es ahora mismo el Piccici de la competición con cinco tantos… ¿seguirá la racha?

La apuesta, por ahora, está ofreciendo resultados. Raphinha marcó dos veces en la primera jornada, volvió a anotar contra el Athletic y firmó otro doblete ante el Rayo. Cinco goles en tres partidos constituyen su mejor inicio desde que llegó al Barcelona y lo colocan como máximo artillero del campeonato.

Flick también ha encontrado en él algo más que goles. Raphinha dirige la presión, mantiene la intensidad cuando el equipo pierde la pelota y se ha convertido en una referencia para los jóvenes. Marc Bernal lo definió después del encuentro como “el tipo de capitán que necesitamos”, por la manera en que acompaña y aconseja a los futbolistas de menor experiencia.

Primer desafío a Mbappé

Hablar de una lucha definitiva por el Pichichi después de solamente tres jornadas sería exagerado. Pero el arranque ya ofrece una historia atractiva: Raphinha encabeza la clasificación con cinco goles y Mbappé lo persigue con cuatro. Detrás aparecen Álex Baena, Fermín López, Pierre-Emerick Aubameyang, Roberto Fernández, Yassir Zabiri y Sergio Camello, todos con tres.

El francés continúa siendo el favorito natural. Ganó el trofeo en las dos temporadas anteriores y está rodeado por una plantilla construida para potenciar su capacidad goleadora. Mourinho también ha colocado a Mbappé en el centro de su nuevo proyecto y lo ha presentado como uno de los principales aspirantes al Balón de Oro.

Raphinha plantea un desafío diferente. No llegó a la temporada como el goleador principal ni como el sustituto natural de Lewandowski. Su candidatura nació de una necesidad táctica y de la capacidad de Flick para encontrar goles donde parecía existir una carencia.

Ese es también el mensaje que el Barcelona envía al Madrid de Mourinho. Los blancos han comenzado con orden, autoridad y diez goles en tres partidos; los azulgranas responden con una ofensiva más móvil y difícil de descifrar. Flick no entra en la confrontación verbal con el portugués —antes del comienzo de LaLiga incluso evitó hablar sobre él—, pero su equipo contesta cada victoria madridista con goles.

El 5-2 deja una advertencia para el Barcelona: conceder tantas oportunidades puede resultar costoso frente a rivales de mayor calidad. También confirma, sin embargo, que el campeón posee recursos suficientes para corregir sus errores durante el partido.

Flick todavía no tiene un nueve convencional, pero ha encontrado un goleador. Raphinha aceptó el experimento, asumió el centro del ataque y tomó la delantera ante Mbappé. La carrera apenas comienza, aunque el brasileño ya dejó claro que no piensa desempeñar un papel secundario.