- Seis aumentos a las gasolinas en menos de tres semanas han disparado los precios de las gasolinas, producto de la guerra en Irán que vuelve a poner el precio del petróleo en alza.
- La primera presión llega de transportistas urbanos y extraurbanos, pero también de taxistas; el malestar subirá pronto de tono.
El precio de los combustibles vuelve a convertirse en un problema económico y social para Guatemala. Después de seis incrementos durante julio, este miércoles los automovilistas encuentran precios que ya rondan o superan los Q42 por galón en numerosas estaciones de servicio, particularmente para la gasolina superior y el diésel, mientras los valores efectivamente cobrados vuelven a separarse de los precios promedio de referencia publicados por el Ministerio de Energía y Minas (MEM).
La situación llevó al Gobierno de Bernardo Arévalo a comenzar a analizar un nuevo subsidio o algún mecanismo de “apoyo económico”, apenas tres semanas después de finalizar el programa anterior. El ministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, confirmó que, por instrucciones de la Presidencia, las carteras involucradas discutirán qué alternativas pueden aplicarse para amortiguar el impacto sobre los consumidores.
El problema ya trascendió las gasolineras. Ayer, taxistas bloquearon importantes vías de la capital en protesta por los incrementos, mientras representantes del transporte urbano y extraurbano advierten que ya no pueden absorber los costos y plantean dos alternativas incómodas para el Gobierno: un subsidio o permitir aumentos en las tarifas del transporte público.
Seis aumentos en menos de tres semanas
La velocidad del incremento explica la preocupación.
El subsidio gubernamental terminó el 2 de julio. Hasta entonces, el Estado aportaba Q5 por galón para las gasolinas superior y regular y Q8 para el diésel. El programa había comenzado el 28 de abril y contó con una asignación de Q2 mil millones aprobada por el Congreso.
Pero retirar el subsidio explica solamente una parte del incremento. Entre el 2 y el 20 de julio, las gasolinas acumularon aproximadamente Q9 de aumento por galón: Q5 corresponden a la desaparición del aporte estatal y alrededor de Q4 a posteriores movimientos del mercado. En el caso del diésel, el incremento acumulado alcanza aproximadamente Q15, incluidos los Q8 que anteriormente absorbía el Estado.
El monitoreo realizado en los últimos días permitió comprobar que incluso en estaciones de autoservicio, ña gasolina regular estaba por encima de los Q40 por galón y la superior entre Q41 y Q42 y el diésel entre superaba ya la barrera de los Q43 en casi todas las gasolineras.
La realidad que encuentra hoy el automovilista es todavía más preocupante: en numerosas estaciones los tableros ya muestran valores cercanos o superiores a Q42, particularmente en superior y diésel.
Los precios de referencia del MEM se quedan atrás
El MEM publica semanalmente precios promedio de referencia, pero estos no constituyen precios máximos obligatorios.
Para la semana del 20 al 26 de julio, la cartera reportó en el área metropolitana precios promedio de autoservicio inferiores a los que ya muestran diferentes expendios. El propio monitoreo periodístico comprobó que los consumidores estaban pagando valores superiores a las referencias oficiales.
Esto es importante porque Guatemala opera bajo un mercado de libre comercialización de combustibles. El MEM monitorea y publica referencias, pero las estaciones fijan sus precios de acuerdo con costos de adquisición, operación y márgenes comerciales.
En períodos de aumentos rápidos, como el actual, la consecuencia es evidente: el precio de referencia puede quedar rezagado frente al que el consumidor encuentra en la bomba.

La guerra y el mercado internacional están detrás de las nuevas alzas
Guatemala importa los combustibles que consume y, por ello, está especialmente expuesta a cualquier alteración del mercado internacional.
El MEM atribuye los recientes incrementos a la volatilidad internacional de los hidrocarburos y las tensiones geopolíticas, a lo que se suman fletes, seguros marítimos, costos de importación y distribución, impuestos y márgenes de comercialización. Solamente entre el 13 y el 20 de julio, el precio promedio del diésel aumentó Q1.96 por galón, mientras la superior subió Q0.50 y la regular Q0.49.
El conflicto de Estados Unidos con Irán y la inestabilidad alrededor del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el petróleo mundial, han añadido presión sobre los mercados energéticos y sobre los costos asociados al transporte marítimo.
Ese componente es particularmente delicado para Guatemala: aunque el país no compre directamente todo su combustible a productores de Oriente Medio, las cotizaciones internacionales y los costos logísticos repercuten sobre el precio de los productos refinados que importa.
Medidas de los taxistas en bloqueos
La inconformidad dejó de ser únicamente económica.
Este martes 21 de julio, grupos de taxistas bloquearon el kilómetro 15 de la calzada Roosevelt, en ambos sentidos, provocando severos problemas de circulación entre Mixco y la capital. Posteriormente también hubo bloqueos en la calzada Atanasio Tzul y 42 calle de la zona 12.
Los manifestantes reclamaron medidas gubernamentales frente al encarecimiento de los combustibles. Después de varias horas, agentes de la Policía Nacional Civil dialogaron con los taxistas y el paso por la Roosevelt fue liberado.
Por ahora las organizaciones del transporte extraurbano aseguran que no contemplan bloqueos similares. Pero su advertencia es quizá económicamente más seria.
“Subsidio o aumento del pasaje”
El presidente de la Gremial de Transporte Extraurbano y de Rutas Cortas (Gretexpa), Carlos Vides, advirtió este miércoles que las empresas enfrentan dos posibilidades si los costos continúan aumentando: suspender servicios o trasladar el incremento al usuario mediante nuevas tarifas.
Los gremios del transporte urbano y extraurbano han pedido reactivar la mesa de diálogo con el Ejecutivo y plantean una compensación económica temporal o la liberación de las tarifas para poder trasladar los nuevos costos de operación.
El dilema para el Gobierno es considerable.
Liberar las tarifas trasladaría directamente el aumento a cientos de miles de personas que diariamente utilizan autobuses. Un nuevo subsidio generalizado, por otra parte, tendría un fuerte costo fiscal.
Precisamente por ello comienza a aparecer una tercera posibilidad.
Un subsidio diferente: dirigido al transporte y no a todos
La Comisión de Finanzas del Congreso solicitó este miércoles información actualizada sobre las posibilidades de establecer un nuevo apoyo temporal.
Su presidente, el diputado Julio Héctor Estrada, planteó que un subsidio general como el que acaba de terminar ya no sería sostenible y sugirió estudiar un mecanismo focalizado en transporte de carga, transporte de pasajeros y taxis registrados. La iniciativa formal, sin embargo, tendría que provenir del Ejecutivo.
Ese podría convertirse en el punto central de la discusión de los próximos días: no subsidiar nuevamente cada galón consumido en Guatemala, sino dirigir los recursos hacia los sectores cuyo aumento de costos termina repercutiendo sobre toda la economía.
Porque el problema ya no consiste únicamente en pagar más para llenar el tanque.
Cuando aumenta el diésel, sube el costo de movilizar alimentos, productos agrícolas, materiales, mercancías y pasajeros. Y cuando esos costos terminan trasladándose a los precios, el combustible comienza a presionar también la inflación y el bolsillo de quienes ni siquiera poseen automóvil.
Con el galón acercándose o superando los Q42, seis incrementos en julio y los transportistas advirtiendo que ya no pueden absorberlos, el Gobierno vuelve a encontrarse ante una decisión que creyó cerrada el 2 de julio: quién termina pagando la factura del combustible caro.